viernes, 16 de mayo de 2008

Olores




Te gusta olerme,
como si acabaras de cortar la hierba
y el olor fragante te inundara entero.
Como si, al hacer chocolate,
el corazón del cacao
traspasara el tuyo propio.
Te gusta olerme
como a los niños
garabatear folios en blanco,
empujar a trompicones
los cuernitos chiquitines de los caracoles,
saltar a comba mientras las faldas vuelan.
Te gusta olerme,
y tu nariz se convierte en tu bastón,
el único apoyo en el que te sostienes,
porque no quieres mirarme,
hoy no te apetece probarme,
ni escuchar mis susurros,
ni tan siquiera, ansioso, palparme.
Hoy sólo quieres olerme,
y me abro como flor encendida,
y me aspiras
como si se te fuera entera la vida,
como si quisieras impregnarte de mí.
Y olvidas folios, combas y cuernitos de caracoles,
tu sed de hombre buscando refugio en tu nariz.

8 mordiscos a esta cereza:

Neander dijo...

hummmmmm aquí huele a cereza

ybris dijo...

Con tal respuesta a tan amorosos olfatos no me extraña que te aspiren como quien deja ir entera la vida sólo por impregnarse de tu aroma.

Besos.

Ave Fenice dijo...

Guinda, mandame una foto tuya o alguna imagen a mi correo, me gustaría diseñarte algo para que pongas en el titulo de tu blog. Que te parece? Pasame tu correo electreonico.

Dr. Krapp dijo...

Hace unos cuantos años perdí el sentido del olfato como les sucede al 10% de las personas. Es una situación extraña, el recuerdo de los olores se va mixtificando a medida que pasana los años. ¿Qué recuerdamos al final los que padecemos? ¿Es algo relacionado con la realidad o sólo una mera fantasía producida por la mente y agudizada por la sensación de pérdida?

FERMÍN GÁMEZ dijo...

De todos los poemas tuyos que he leído, éste es el que más me ha gustado. Sin más.

Orquesta Pelota dijo...

Los olores son lo único que soy incapaz de superar de los viejos amores. El resto, se aplaca con el tiempo, pero me derrumbo con el olor que tenían aquellas a las que un día amé...

Sigue gustándome cómo escribe.

Y, por supuesto, tiene mi permiso para poner una alusión a mi rincón donde mejor le parezca, el honrado con ese detalle soy yo.

Guinda de Plata dijo...

Hummmmm... y en tu blog se huele a poesía pura, Nean... (me ha encantado tu comentario y me ha levantado una sonrisa así de grande :-)))

Son preciosos vuestros comentarios y de verdad que me siento muy abrumada. Es el remate a una tarde, la de ayer, especialmente feliz por lo de la firma de mi libro, que luego pienso contaros con más detalle.

Preciosa Ave Fenice, no te preocupes que te pasaré mi correo y la imagen que me pides. Ya nos pondremos de acuerdo, ¿vale?

Orquesta Pelota, no he dudado ni un instante en que me encantaría poner su enlace en mi blog. Pero ni un instante.

Un beso a todos y me alegro muchísimo de que os haya gustado esta prosa en vertical. :-)

B.

Guinda de Plata dijo...

Por cierto, doctor, tu comentario, como siempre, me ha hecho reflexionar, y en este caso, se plantea algo muy interesante. Me recuerda a lo típico de qué sueñan los ciegos de nacimiento. Aunque en este caso se trata de personas que ya han olido con anterioridad. Yo creo que, efectivamente, la sensación de la pérdida agudiza y amplifica ese olor. Es como cuando seleccionamos con la memoria y nos tratamos de quedar con lo bueno y eliminar lo malo.

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