miércoles 11 de marzo de 2009

... Siempre en nuestros corazones








Cinco años ya.

Yo iba camino de mi trabajo tras haber dejado a Laura en el cole. Me daba el tiempo justo para llegar a la pequeña oficina de Mapfre donde durante unos meses trabajé como administrativa. Eran las nueve y diez cuando, por el camino, oí a dos personas cuchichear: "Ha sido horrible, hijos de puta". Un estremecimiento me recorrió el cuerpo porque en ese momento supe que hablaban de algo espantoso. No sé por qué, pero intuí que no era algo que había ocurrido allí cerca, supe -repito, no sé por qué-, que se había tratado de un atentado. Imagino que la expresión "hijos de puta" ayudó a ello. Poco podía imaginarme el alcance de lo que en realidad había ocurrido. A cuentagotas fue llegando la información a la diminuta oficina. Tan diminuta que ni siquiera teníamos mi jefe y yo una radio, aunque fuese de bolsillo. Pero recuerdo que esa mañana llegó el técnico de Telefónica para instalarnos el ADSL, y traía noticias frescas. Noticias negras, desalentadoras, tristes. Tras él, las llamadas del jefe de la oficina central, como un trasunto del reportero de última hora que asiste a una tragedia. "Veinte muertos, cuarenta muertos, ochenta muertos, no, espera, que son cien, no, que son ciento treinta, que son"... Un velo negro de desconcierto se cernió sobre nosotros desde entonces.

Cinco años ya.

Sabed que, cinco años después, estáis en nuestros corazones. Y, porque sé que nunca olvidaremos qué hacíamos aquella mañana de marzo, a punto de despedirse el invierno, sé que lo estaréis siempre.



domingo 8 de marzo de 2009

Todos los días son nuestro día






Los que me conocen y me leen saben perfectamente que no me hacen demasiada gracia los "Días de", es decir, los días dedicados en el año a alguna entidad, labor, patología o colectivo. Hoy es Día Internacional de la Mujer y sólo quería recordar que todos los días son nuestro día, que siempre es el momento ideal para conseguir esa tan deseada conciliación (real) entre vida laboral y familiar, que siempre hay que luchar por el fin de la esclavitud sexual o la ablación del clítoris, entre otros abusos a mujeres, sean en nombre de un mercado que existe y que tristemente está ahí, o en nombre de una tradición que es rechazable por completo. Que siempre existan las mismas oportunidades en cuanto al empleo, al sueldo, a las oportunidades para estudiar y aspirar a un trabajo digno. Que frenen las cifras de mujeres que mueren en algo que por esencia es natural, como es un parto. Que se tenga más en cuenta, cada día más, la voz de la mujer en el tejido empresarial, político, cultural y social. Que todos estos deseos no se queden en algo utópico y en palabras colgadas en este blog.

Desde el cariño a los hombres como nuestros compañeros y mitades complementarias, feliz día a todas nosotras, como felices asimismo deben ser los trescientos sesenta y cuatro días restantes del año.



jueves 5 de marzo de 2009

Soledad en grises








Este lado vacío,
frío, gris,
de mi cama,
es el hueco infame
de tu ausencia prolongada.

Aunque vista mi cama
de colores de alegría,
de infausta ceniza
torna por tu falta.

Amor,
¿dónde estás que no apareces?
Mi grito en la noche te busca,
en recónditos huecos negros,
y te susurra, derrotada,
que sin querer me resigno
a estar de mí misma acompañada.

sábado 28 de febrero de 2009

Tiemblo




Desorientada, una vez que he metido mis datos y mi contraseña, no atino a encontrar el camino que ya se había vuelto delicioso por lo rutinario: "Escritorio/Ver blog/Escribir nueva entrada". Pero, pasados unos segundos, mis dedos han dado con las teclas adecuadas, y, temblorosa, me decido a escribir.


Han sido dos meses de silencio, en parte por un estremecedor bloqueo que aún me dura y que espero se me pase ya, porque sin escribir no concibo mi vida. Necesito escribir y leer como preciso comer, beber, besar a mis hijos, ir a trabajar, ducharme, conmoverme con un adagio o simplemente enamorarme.


Ha sido mucho tiempo sin cerezas y guindas... Una navidad bastante más gris para todos que en anteriores ocasiones, decenas de niños palestinos muertos por las asesinas bombas de racimo, la esperanza en forma de un joven presidente negro que un día, de niño, dijo que iba a gobernar el país más poderoso del mundo, la enfermedad de mi madre que la llevó un mes al hospital, la noticia inesperada de una enfermedad de alguien a quien quiero mucho -pero que felizmente parece que la lleva muy bien, gracias a Dios-, el fallecimiento de una persona muy allegada a mi familia y que es como si en realidad lo fuera, otra noticia de otra enfermedad -algo que me ha afectado tan profundamente que jamás lo comprenderían ustedes, y, sin embargo, de lo que no puedo deshogarme aquí, a la vista de todos, aunque me encantaría-, cientos, miles de obligaciones familiares y laborales, la avería gordísima de mi ordenador, felizmente reparado -aunque no sé por cuánto tiempo-, la desidia, pero, sobre todo el bloqueo, ese maldito bloqueo que no se disipaba ni siquiera con el consuelo de las voces amigas que me echaban de menos. "Belén, ¿dónde estás?", "Belén, sigo viniendo", "Belén, que desde el 1 de diciembre no escribes", "Belén, que es una lástima que no podamos leerte"... Y Belén, abrumada porque no se le ocurría nada, o, mejor dicho, porque no quería que se le ocurriera nada, se sentía triste, muy triste de no ser capaz de renovar la cajita de cerezas que ya se estaban quedando mustias y arrugadas... De hecho, sólo fui capaz de entrar dos veces desde un ordenador amigo para echar un vistazo. No pude entrar más. No me atrevía.


Aún desorientada, tiemblo porque quiero iniciar de nuevo el mágico camino de la danza de las letras que vayan llenando esta cajita. Y sé por qué digo lo de "tiemblo"... No sé si seré capaz, pero voy a intentarlo.


Sé que se lo debo, a pesar del bloqueo, a más de una persona. A todos los que me siguen, me quieren y me leen, y a los que mordisquean estas cerezas. Gracias.


lunes 1 de diciembre de 2008

Las manos de Aziza






Aziza, afgana, tenía doce años cuando el militar que, cobrándose una deuda impagada de su padre, se fue a casar con su hermana adolescente, la eligió a ella. Su hermana había huido, aterrorizada ante el panorama que se le presentaba.

Aziza, recién casada con sus doce añitos, tuvo que vestir el burka como las mujeres de su país y someterse a la disciplina y autoritarismo de su marido. Por algo sólo era mujer.

Aziza, cuando tenía dieciséis años, hizo pan un día, como lo había hecho tantos. Pero ese día quizá estaba soñando con que le regalaban flores, o una cinta para el pelo, o con ver el sol sin el enrejado de la burka por delante. Y coció mal el pan. Se le pasó el tiempo y lo quemó.

Aziza, horrorizada, fue víctima de la mala bestia de su marido que, en venganza por ese pan quemado, le achicharró los brazos y medio cuerpo. Su cuerpecillo de niña-mujer se lo comieron las llamas, y sus dedos quedaron tiesos, agarrotados, inservibles.

Aziza vive ahora, junto con otras compañeras, en una de las escasas casas de acogida para mujeres maltratadas que existen en Afganistán. Ilusionadísimas, las mujeres, en su mayoría muchachas de la edad de Aziza, organizaron una lectura de poemas, canto de canciones populares, y piezas teatrales donde describen su tortura: un sencillo acto al que invitaron a diferentes personalidades de confianza, pues no todos pueden saber dónde se encuentran encerradas estas criaturas, todo sea por su seguridad.

Aziza vio, desencantada y desilusionada al igual que sus compañeras, como nadie acudía al acto. El "fallo" estuvo en que las niñas, pobres mujeres-niñas quemadas, mutiladas y maltratadas en su carne y en su alma, organizaron los actos el día 26 de noviembre, un día después del Día contra la violencia de género. Lo hicieron así para no "estorbar" a los actos oficiales. Las fotos, la comparecencia ante los medios, fue el dia 25. El 26 ya no le importaba a nadie, pues ningún medio iba a cubrir lo que entonces ocurriera. Ya todos estaban ocupados, que fue lo que alegaron como excusa.

Leo esta noticia y pienso que me repugna igualmente el acto horroroso de las quemaduras y maltratos a estas mujeres-niñas, que la gran patada que las autoridades les han dado con su indiferencia. Pobre Aziza.


martes 25 de noviembre de 2008

Lo lograré








No soy muy partidaria de celebrar "El Día de"... porque considero que siempre hay que estar en la lucha y que no nos debemos acordar de las cosas en un día puntual. Pero hoy, 25 de noviembre, es el Día contra la violencia doméstica, y quería hacerme eco de ello. Por ellas, por ellos, por todos los que la han sufrido. Y acordándome especialmente de los más débiles: los hijos.





Las rosas que me trajiste
blancas, espléndidas,
se han tornado rojo sangre.
El anillo que nos unió,
día de arroz, risas y sol,
me marcó las mejillas.
Las manos que me tendiste
y dibujaron sendas en mi piel,
hoy trazan círculos lilas y azules.
Los piropos que me hicieron vibrar
son ahora bofetadas a mi corazón.

Te quise y no me quise yo.
Ahora es mi turno, y quiero quererme.
Afortunadamente, lo lograré.


domingo 23 de noviembre de 2008

Aislarme de todo








A todos aquellos que quisieran ayudar mucho más de lo que lo hacen, que ya es mérito en estos tiempos...






Aislarme de todo,
conseguir el silencio
(de dentro y de fuera)
en una alberca azul.
Aislarme de todo,
no empaparme
de las cosas malas,
trágicas,
que me (nos) rodean,
paladeando la burbuja,
aunque insípida,
en la que desearía vivir.
Aislarme de todo,
si fuera tan simple...
Bastaría con hacerme de piedra,
de hielo o acero,
bastaría con forrarme
con la pita gruesa del desdén
y el no compromiso.

Pero no puedo.
Mi ancla es demasiado pesada
para dejarme llevar
sin meterme en otras pieles.
No, decididamente no puedo
(no debo)
aislarme de todo.

sábado 22 de noviembre de 2008

Sinfonía en soledad







Imagino y sueño:

Esta noche compondremos
la sinfonía esperada.
Como cuerdas de violín
tus cabellos negros
sobre mi pecho,
convertido hoy en teatro,
en escenario perfecto.
Como notas de un aria
tu voz susurra cercana;
música de violonchelo
que me guía en mis mañanas.
Nuestros cuerpos,
armonía,
nuestros labios,
mar de notas,
nuestros dedos,
bordón y prima...

...y tu sombra
(invisible tú, inalcanzable tú),
mi derrota.


miércoles 19 de noviembre de 2008

Buenas noches, luna







Noctívaga al fin,
caigo en tu red oscura,
dedos de luna.

domingo 16 de noviembre de 2008

¿Qué te hicieron, Baby P.?




¿Qué te hicieron, Baby P.? Leo que falleciste en agosto del año pasado, sirviendo de saco de boxeo no a un psicópata que te secuestró, no a unos niños que te cogieron de la manita y te llevaron como a James, aquel chaval que terminaron asesinando. No. Serviste de saco de boxeo a tu madre, a tu padrastro y a un amigo de ambos al que le gustaban mucho (demasiado) los niños.

No les frenaron las playas azules de tus ojos, ni tu cabello rubio que refulgía como oro al sol. No les importó que no hubieras cumplido ni siquiera el año y medio. Estuvieron completamente sordos (al igual que los vecinos) cuando gritabas alaridos de terror ante las palizas, las mordeduras. Te rompieron ocho costillas, te dejaron paralítico porque te rompieron la espalda; cuando te hallaron muerto te encontraron más de cincuenta heridas, muchísimas de ellas alrededor de la boca. Imagino que para que te callaras de una puta vez, para que no lloraras más, para que no incordiases más.

Sesenta visitas de los trabajadores sociales no bastaron para detectar la tortura horrorosa a la que te estaban sometiendo. Los vecinos (repito) no oían nada. Ignoro si Baby P. ya ibas a la guardería, y, si así fuera, tus señoritas tampoco vieron nada. El médico que se negó a atenderte porque ibas muy sucio pasó por alto que no acudieras medianamente aseado y nutrido y, naturalmente, las heridas que presentabas.

Veo tu foto, una de las poquísimas que te han hecho en tu corta (pero no liviana, por desgracia) vida, y veo una pequeña heridita encima de la nariz. Si hubieras tenido otra clase de mami, o quizás otro padrastro, ellos te hubieran hecho probablemente la broma de pegarle un pellizquito a esa nariz y hacer como que se la comían, y luego te hubieran dado un besito vivificador en esa postillita, un besito de mami y de papi que son los besos que lo curan todo mágicamente. Pero naciste en la familia equivocada, familia de alimañas que ni siquiera se merecen el título de familia y que hicieron de ti, pobre Baby P., un terrible saco de boxeo. Catorce años de prisión son los que piden para aquellos que te torturaron hasta la muerte. Catorce años que a mí me saben realmente a poco. A nada.

viernes 14 de noviembre de 2008

Porque me lo pide el cuerpo (y mi ética)...

miércoles 12 de noviembre de 2008

Latrocinio






Te agazapas, te ocultas entre sombras, no quieres que te vea... Tus manos hacen el amago de palpar en la penumbra y no llegan a mí; sólo encuentran aire, ese aura invisible que ni siquiera la más aventajada y moderna cámara de Kirlian podría distinguir. Un halo perlado de mi fragancia, ésa que tanto te absorbe, que controla tus días, tus tardes, tus noches y también tus madrugadas, aquélla que te obsesiona y cuyas notas intentas disociar, analizándola como el más exquisito perfume...

Tus manos, palmariamente torpes, buscan y rebuscan intentando hallar, aunque diríase que aquel que las maneja alargara indefinidamente el momento, sólo con el afán de recrearse en el quiero y no puedo. No. Decididamente, no le mueve que los dedos lleguen a la meta, que las manos se alcen triunfadoras con el trofeo ansiado, que las palmas rugosas hallen el contraste en la suavidad de mis muslos de azúcar. No desea eso, más bien al contrario, pues probablemente el buscar la oscuridad y la penumbra tiene un fin: como el más destacado ladrón del mejor cuento para adultos, lo que desea el dueño de esas manos, es decir, tú, es cometer el más escabroso, el más sublime, el más escandaloso y el más arrebatador por lo que supone, latrocinio de mis sentidos. Ladrón.


lunes 10 de noviembre de 2008

Ternura en ti




..."la ternura (esa pasión que consiste en inmiscuirse en las células de otro cuerpo)"...

"La tempestad", Juan Manuel de Prada.






Deseo hoy sentirme un poco más tierna,
y así, entrar en los recodos de tu cuerpo,
fundiéndome en ti con la aquiescencia
del que se sabe atrapado en mis dedos.

Me multiplico y sigo creciendo en ti,
como mágico juego de espejos que siempre ansié,
soy tantas y a la vez una sola sin fin,
interminable cadena de eslabones de miel.

Que mi ternura de tu fin no te distraiga,
concéntrate en mí como fiel amante,
quiero hechizarte hoy con mi traje de maga,
que sean esos espejos, trasuntos de lunas palpitantes.

miércoles 5 de noviembre de 2008

Etérea y frágil







Me diluyo en tu boca como arena,
como espuma del mar hecha ambrosía,
me disuelvo entera y ya no estoy,
nube evanescente que tú ansías.

Me disipo como niebla en tu mirada,
soy la luz del faro que a los barcos guía,
me asemejo al rocío en la mañana,
mil gotitas que te envuelven y acarician.

Etérea y frágil por muy fuerte que me veas,
transparente y humo blanco en la mañana,
quisieras atraparme y nunca llegas,
escondida muy adentro, en tus entrañas.


lunes 3 de noviembre de 2008

Plural






Adentrémonos en el abismo
de descubrirnos sin reservas.
Desnudémonos del todo
y, tocando piel y alma,
sintámonos así, muy cerca.
Abandonémonos sin prisa,
con los dedos entibiados,
hechas de espuma las caricias
y de caramelo, nuestros labios.
Arrastrémonos al laberinto
de sabernos nuestros sin remedio,
dobleguémonos al amor tirano
fundiéndonos en este dulce asedio.

viernes 31 de octubre de 2008

... Y Jesús habló





Me refiero a Jesús Neira. Acabo de enterarme de una estupenda noticia: Jesús Neira, que salió del coma hace dos semanas, ayer por fin pudo hablar. Lo primero que dijo, dirigiéndose a su bella mujer, Isabel, fue: "Te quiero. Qué guapa eres. No llores". Luego dijo que era "un milagro sorprendente".

Desde que a finales de agosto el profesor Neira cayera en coma tras la agresión que sufrió por intentar defender a una mujer supuestamente maltratada, su rostro fue el de tantos seres anónimos que luchan por intentar mejorar un poquito este mundo. Incomprensiblemente, su valor y el hecho de enfrentarse a una persona que, según todos los indicios, estaba maltratando a su pareja, hicieron que arreciaran muchas críticas por parte de aquellos que decían que "le estaba bien empleado por meterse en camisa de once varas. Cada cual que se meta en sus asuntos". Afortunadamente, fueron los menos. Y es que es, sí, sé que es complicado intervenir en una situación difícil, pero también es muy fácil volver la vista a otro lado.

Yo ya expliqué en esta cajita de cerezas y guindas qué me ocurrió hace muchos años cuando iba tranquilamente una mañana de septiembre a trabajar. Me hubiera encantado que un Jesús Neira hubiera tenido el valor que tuvo este para defenderme y así no me hubiera sentido tan sola ante el horror. Por otra parte, no me gusta nada que cadenas como Telecinco hayan pagado (por dos veces nada menos) a la maltratada, Violeta Santander, por despotricar contra Neira.

Bravo, Jesús. Bravo también por su familia, ejemplo de entereza. Ahora, recupérese y disfrute de esta nueva segunda vida junto a aquellos que le quieren y recibiendo las felicitaciones sinceras de todos aquellos que, como yo, le admiramos por su tremenda valentía.

martes 28 de octubre de 2008

Los colores de África





Ébano negro,

horizonte de fuego,

rojo corazón.


lunes 27 de octubre de 2008

Rutka






"El cerco a nosotros se hace más estrecho." (Rutka Laskier, judía, 1943)

"Hasta entonces, Rutka era simplemente la otra hija de mi padre. El diario me permitió entrar en su mundo, la convirtió en mi auténtica hermana." (Zaheva Laskier, judía, 2007)



Hace unos veinte minutos he terminado de leerme el libro que me dejaron hace un par de días: "El niño con el pijama de rayas", de John Boyne, que como todos ustedes saben se ha convertido en un best seller mundial. Una historia que nació en realidad como un cuento y que al final se ha transformado en una novela corta y en una película, ambas batiendo récords de venta. El libro me ha parecido correcto y supongo que la película estará al mismo nivel. He estado leyendo las críticas en Film Affinity -una de mis páginas favoritas de cine, donde el espectador es el verdadero crítico y quien tiene la última palabra-, y no sé aún si iré o no a verla.

Pero hoy no quería hablarles de este libro, ni de la película, sino de una historia que está ubicada en el mismo contexto, y que ha dado pie a otro libro del que se ha hablado menos, pero del que he leído algunas referencias y párrafos, y del que estoy deseando empaparme.

Todo empieza con la historia de Zahava Laskier, una jovencita que creció como hija única hasta que cumplió los catorce años, una edad decisiva en la que vas dejando atrás muñecas y juegos para irte adentrando poco a poco en la hermosa y a la vez dolorosa experiencia de convertirte poco a poco en adulto. Zahava, a sus tiernos catorce años, en un álbum de fotos que le enseñan, ve en una de las imágenes a una chica que se parece asombrosamente a ella. La pregunta es inevitable: "¿Quién es esa muchacha que se parece tanto a mí?" Es Rutka, su medio hermana, hija de un matrimonio anterior de su padre, le dicen.

Si nos retrotraemos en el tiempo años atrás, descubriremos a la familia de Rutka malviviendo apelotonada en una habitación del gueto de Bedzin (Polonia). Con la terrible perspectiva de ver a su país ocupado por los nazis, y con la espantosa sombra de la "solución final" del "problema judío", la joven Rutka, con catorce años, empieza a escribir un diario el 5 de febrero de 1943. Poco podía imaginarse que, paralelamente, en otro punto de Europa -en este caso Holanda-, otra animosa muchachita alemana, oculta en un desván junto a su familia y a otras personas, también escribía su diario que, se convertiría, con el paso de los años, en uno de los testimonios más estremecedores del holocausto nazi. Se llamaba Anne Frank y falleció unos días antes de la liberación en el campo de Bergen-Belsen, en marzo de 1945.

En el pequeño cuadernito, Rutka plasmaba las impresiones y emociones de todo aquello que estaba acontenciendo y que tanto daño estaba haciendo a su país, a su ciudad, a su familia, a ella misma. Es complicado sin duda ponerse en la piel de esta pequeña mujer que seguro maduró mucho más deprisa que otras niñas de su edad, respirando a través de los poros de su piel ese ambiente terrorífico de destrucción y muerte. Entran verdaderos escalofríos cuando se leen en las mismas hojas, con tan solo unos días de diferencia, las reflexiones terribles sobre el miedo y el pavor a lo que está pasando y a lo que puede llegar a pasar, y a la vez, las frases esperanzadas sobre besos futuros de adolescente. El "He decidido que Janek me bese", se antepone por su sencilla hermosura -por lo que ha de venir-, al espanto de "Cuando veo a un alemán, todo se encoge dentro de mí. No sé si es por miedo u odio", -paradójicamente también por lo que ha de venir-.

La familia Laskier es deportada a Auschwitz en 1943, y por ello el 24 de abril de ese año se interrumpe bruscamente la redacción del diario de Rutka. La chica, sobrada de valor, esconde el pequeño cuaderno en un hueco debajo de las escaleras de casa, tal y como acordó con su amiga católica Stanislawa Sapinska. "Si me pasa algo, ve a buscarlo allí", dicen que le dijo a la fiel compañera de juegos y sueños.

Y así lo hizo Stanislawa durante años, guardando como el más preciado relicario el manuscrito de Rutka y probablemente lo hubiera hecho en silencio hasta su fallecimiento, si no fuera porque el sobrino de la mujer, Szydlowski, un infatigable investigador de la historia de Polonia en la Segunda Guerra Mundial, no hubiera descubierto el impagable documento. "Tienes que publicar esto: el mundo entero se lo merece", expone a su tía. Paralelamente, investiga la pista de la joven polaca hasta que, como en un dramático puzzle, consigue recomponerlo, pieza a pieza. Descubre que toda la familia ha muerto, excepto el padre, Yaakov Laskier. Aquí también la historia es asombrosamente paralela con la de la familia de Anne Frank, pues sólo el padre, Otto, fue capaz de sobrevivir a tal horror, falleciendo en 1980.

Yaakov tenía conocimientos de banca y por ello fue mantenido con vida, para que echara una mano en la conocida como "Operación Bernhardt", que se basaba en acuñar divisas. Una vez que terminó la guerra, resolvió marchar a Israel, pues ya no tenía una familia con la que compartir la alegría del fin de tanto horror, y allí, pasado el tiempo, se casó con la que, con el tiempo, sería la madre de Zahava. Ésta, con el paso de los años, dio a luz una niña a la que, en hermoso y probablemente justo homenaje a su hermana, llamó Ruth.


(El manuscrito se llama "El cuaderno de Rutka" y está editado en España por Suma.)

sábado 25 de octubre de 2008

Íntimo




Podrá tu cálido aliento

arroparme y envolverme.

Quizás tus cálidas manos

atraparme en sus palmas

y moldearme de amor.

Tu callado gesto

me reconfortará

como muda nana cadenciosa.

El murmullo de tu voz,

apagándose, casi silente,

será mi mejor música.

Calla: no te muevas, no hables…

Que aun sintiéndote,

apenas te sienta.

Así, íntimo, te deseo hoy.



martes 21 de octubre de 2008

Los perfumes que nunca usará Su Haling







"Mi nombre es Su Haling. Tengo doce años y trabajo de albañil por un dólar al día"...


Hoy quiero hablarles de un terrible caso de explotación infantil. No porque nos coja a miles de kilómetros hemos de quedarnos indiferentes ante el hecho de que cientos de manos infantiles estén dando forma, por un dólar -a veces menos- al día, a Naypyidaw, la capital oficial de Birmania desde 2005. En plena jungla, la Junta militar birmana ha decidido construir una especie de capital fantasma, casi en secreto y también desierta, donde prácticamente sólo se oye el trabajo lento y concienzudo de niños esclavos que trabajan en la construcción de los ministerios y palacios de esta monstruosidad urbanística erigida dentro de la selva.

El mundo en general y la sociedad birmana en particular admiran a la líder opositora y Premio Nobel de la Paz Aung San Suu Kyi. Pero, frente a ella, el régimen militarista ha optado por apartarse del pueblo, como si éste fuera escoria pura, para así poder perpetuarse en el poder. De ahí nace Naypyidaw, una ciudad en la que sólo está permitido que habiten los funcionarios de los Ministerios, y que mide unos cuatro mil seiscientos kilómetros cuadrados. Esta ciudad, por supuesto, tiene truco: las avenidas son anchísimas, casi sin recodos ni recovecos, y las sedes oficiales están bastante alejadas las unas de las otras para evitar protestas ciudadanas. Ay, y es que los ciudadanos normales y corrientes incomodan demasiado en un régimen militar, sobre todo cuando están molestos por algo y quieren alzar -como es legítimo- sus voces...

No hay gente, no hay tráfico. Sus enormes y kilométricas avenidas son desangeladas, vacías de vida y llenas de silencio, como si un ataque nuclear hubiera podido con todos y sólo las casas fueran testigos mudos de tanta calle muerta. Naypyidaw está dividida en una parte civil y en otra militar, y no existe ni un centro urbano, ni tiendas, bancos, bares o restaurantes por las calles. ¿Dónde compra esta gente? Pues en unos pequeños locales semiescondidos en unas simples galerías. Los pocos restaurantes están todos concentrados en una colina. El resto, viviendas, viviendas y más viviendas, todas clónicas a excepción del color de sus tejados. No hay parques, ni cines, ni teatros.

A pesar de que la ciudad tiene buenos servicios eléctricos y de suministro de agua, lo cierto es que los funcionarios públicos han decidido ir allí a trabajar sin sus familias, pues se trata de una ciudad tan deshumanizada, que no consideran la idea de que puedan desarrollar una vida feliz allí junto a ellos.

Entre las cien mil personas que viven en la "Ciudad de Reyes" (pues esa es la traducción al castellano del nombre), figuran niños, muchos niños que no viven una infancia normal y que la desarrollan acarreando ladrillos, haciendo mezcla y levantando muros y paredes. Son esclavos que trabajan por un dólar al día. Por esto es posible que un país tan rematadamente pobre como Birmania pueda gastarse cuatro mil millones de euros en construir esta ciudad. Porque estos niños pasan doce horas de su triste vida al día trabajando sin descanso. Estos niños, al igual que otros millones de niños esclavos del mundo, tienen negado el derecho a la educación, pues sus familias viven en condiciones tan precarias, que toda ayuda es poca. Sus manos son las que también han construido los siete hoteles de lujo en la llamada "zona de servicios". Las saunas y los masajes conviven aquí con la venta de bolsos de Vuitton, champán Moët Chandon o perfumes de Chanel. Los perfumes que jamás podrá ponerse Su Haling, la niña birmana que es esclava por un miserable dólar al día.


lunes 20 de octubre de 2008

Hoy, que no tenía entrada...





Bueno, no exactamente. No es que no tuviera entrada ni tema.

Tengo previstas muchas entradas. Algunas poesías rondando, algún relato esperando a tomar forma, y también temas de actualidad que quisiera exponer para que conformemos, como hacemos otras veces, interesantes debates.

Pero, mientras decidía qué colgar esta noche, he sabido algo que desconocía, y que me ha llenado de alegría, de satisfacción, de... No sé ya ni como decirlo. Y se ha convertido en una prioridad para mostrarlo aquí esta noche, para aquellos despistados, que, como yo, no habían advertido esta gran noticia.

Ybris ha vuelto a su blog. Ha vuelto a escribir. Lo ha hecho con nuevas fuerzas y por fin ya me siento menos vacía. Me pasé para dejarle un mensaje de buenas noches... y encuentro que regresó hace un par de días.

Gracias, Ybris. Los que, como yo, te admiramos profundamente, te lo agradecemos en el alma. Y, a los que aún no lo conozcan, les digo desde YA que no pueden perder tiempo. Que se sumerjan en ese maravilloso mosaico de palabras, que se suban al carrusel de la poesía y al tiovivo de la reflexión más profunda.

Estaba triste por su marcha, pero en el fondo sabía que nuestro Ybris no podía fallarnos. Gracias, de corazón. :o)



sábado 18 de octubre de 2008

Los lienzos perfectos






Especialmente para mi querida Mami, por la sensibilidad y belleza que demuestra en cada pintura que sale de sus manos prodigiosas.



Vamos a atrevernos.

Pintemos nuestras almas de mil colores,
de ilusión las brochas embadurnadas,
y naveguemos en ríos de risas cristalinas,
de esas que llegan al anochecer y al alba.

Tracemos las líneas de nuestra historia
con los pinceles del recuerdo.
Que no quede ningún hueco por cubrir
en los cuerpos, hoy hechos lienzos.

Que tus manos sean mi marco,
y yo tu cuadro perfecto;
dibújame con el esbozo
de un querer bello y eterno.


miércoles 15 de octubre de 2008

Disfraces y vestidos








A tantos enamorados preñados de amor...






Vestida sólo con tu imaginación,
paseo por la orilla de tus deseos.
Mares y lunas,
valles y dunas.

Hoy mi cuerpo se preña de ti,
opalescente y frágil.
Mis mares son lunas,
mis valles son dunas.

Me vistes de desnudez
y me disfrazas de amor;
serpenteas en mí
y me buscas, y me hallas, y me tienes.
Toda yo.
Toda duna.
Toda luna.


sábado 11 de octubre de 2008

Mis papás de verdad









A todos aquellos papás que lo fueron de verdad.



Desde pequeña, noté que algo raro pasaba en mí. Me refiero a mi físico, incluso a mi forma de ser. Era una niña normal. Tenía dos ojos, dos orejas, una nariz diminuta y respingona –“nariz de hada” decía mi papá-, y dos brazos y dos piernas y hasta un ombligo que denotaba que era humana, que había nacido de una mamá y que no era un marciano como yo imaginaba. Porque a veces me veía tan diferente de mi papá y de mi mamá, y también de mis hermanitos, que me quedaba un rato así, observándome en el espejo o mirando fuera a través de la ventana, como estoy ahora, y aunque me hablaran no atendía. Pensaba en que, aunque era feliz allí, en aquella casa inmensa, algo fallaba.

Y no sería porque me faltaran lujos ni cuidados. Todos los días Luisa, una de las doncellas de mamá, me arreglaba las coletas y ayudaba a vestirme antes de servirme el desayuno en la gran cocina de casa. Me gustaba tomar su cacao bien caliente, porque ella lo preparaba de forma especial, y me encantaba mojar el dedo en la mermelada que la mujer echaba a un lado del platito de las tortas. Tortitas recién hechas que me sabían a puritita gloria. Mi mamá solía decir que si se le pudiese pegar un mordisco al cielo, seguro que sabía a las tortitas de Luisa. Ella simplemente bajaba los ojos y sonreía como muestra de agradecimiento. Nunca le vi mirarle mucho rato a los ojos. Mamá era buena, pero imagino que tanto Luisa como Juan, su marido, nuestro chófer, así como los demás criados, les tenían demasiado respeto como para cometer equivocaciones tontas que les hicieran ganar alguna reprimenda, o, lo que es peor, perder sus puestos de trabajo.

Pasaban los años y, conforme iba creciendo, más iba advirtiendo la diferencia –por dentro y por fuera- entre mis dos hermanos, un chico y una chica, y yo. Ellos sí se parecían, tanto en su cara, como en sus gestos, o en su carácter. Yo sospechaba tantas cosas que incluso alguna vez le pregunté a mi mamá si yo era adoptada. “Pero… ¿qué tonterías dices, Alejandra?”, me decía, mientras una leve sonrisa intentaba ocultar lo que yo constataba como certera incomodidad. A tal punto me hice pesada que una vez en que la miré fijamente a los ojos tras preguntarle la misma cuestión, una bofetada me cruzó el rostro tras escuchar una breve reprimenda. “Como vuelvas a decir eso más, te vas a enterar”, me dijo, colérica. Les juro que no me dolió aquella bofetada, que aquellos dedos estampándose contra mi rostro no me parecieron pequeños látigos como así fueron en realidad. Y esto fue así porque en aquel momento me di cuenta de que, efectivamente, algo raro ocurría en aquella quinta inmensa, donde los bellos jardines me servían para dar largos paseos y concentrarme en mis pensamientos, mientras año tras año iba creciendo y convirtiéndome en mujer.

Estaba a punto de licenciarme en Historia cuando resolví que con mi bagaje, mis sospechas no podían quedarse en agua de borrajas. Necesitaba saber de una vez qué era lo que me atormentaba, aunque no lo supiera realmente. No tenía ni idea de por dónde comenzar, ni en dónde buscar; ni siquiera era consciente de que tuviera que hallar algo en realidad. Mi afán investigador empezó a dar sus frutos: revolví viejos periódicos en la hemeroteca de la biblioteca pública, indagué entre los profesores de la Universidad, navegué horas y horas en la red quitándole tiempo a mi propia carrera en busca de otra carrera: la que debía jugar contra el tiempo, porque día que pasaba, día que me atormentaba más y más en busca de una respuesta coherente a algo que no sabía exactamente qué era.

Ahora, cuando ya han pasado veinte años desde que empecé esa búsqueda loca, me llega la noticia de que Jorge Videla, “el Hitler de la Pampa” como se le conoce, tendrá que volver a prisión y abandonar el arresto domiciliario que permitía que durmiera hasta ahora en una mullida cama rodeado de comodidades. Él fue quien autorizó que mi papá y mi mamá fueran torturados con la picana y arrojados vivos al mar desde un avión. Mis papás verdaderos, claro, porque de los otros, aquellos que me acogieron en su quinta inmensa y a los que no me parecía en nada, ni en su cara, ni en sus gestos, ni en sus caracteres, renegué en cuanto me enteré de su sucia trampa. Una trampa que urdieron para quedarse con un capricho: con una nena que no era suya y que nunca jamás lo sería de verdad.

miércoles 8 de octubre de 2008

Mamá





Leche de vida,

paz que fluye, caliente;

tú y mi pecho.



lunes 6 de octubre de 2008

Debilidad enfermiza (Esa red que esperas)





Para todos aquellos que dependen tanto de esa persona a la que aman.





Trémulas, inesperadas casi,
tus manos se tienden a mí.
Buscan el vacío del abismo,
porque aunque yo me ofrezca a ti,
sabes que soy,
en el fondo,
el acantilado de tus dudas.

No, amor, no temas:
soy tan débil, y te quiero tanto,
que extenderé la red que esperas
aun temiendo que me hagas daño.


viernes 3 de octubre de 2008

Torbellino




Henchido, mi corazón gozoso
te acoge, clemente,
entre nubes turbias de amor desbocado.

El sentimiento que todo lo puede,
hasta derribar las barreras
que tú y yo no creíamos vivas.

Deja que galope, que se derrame, que no se esconda.
Deja que nos inunde, implacable, que nos derrita.


lunes 29 de septiembre de 2008

¿Qué decir?






¿Qué decir ante las lágrimas?

¿Qué decir ante el dolor?


Hay quien se acurruca y sueña, otros prefieren compartir... Hay quien se funde en su propio silencio, y hay quien alborota e inoportuna corazones ajenos contándole sus cuitas. Y digo bien inoportuna, porque es que, en el fondo, "todos tenemos problemas"...


Hay quien siluetea con sus dedos viejas fotos, o tamborilea con esos mismos dedos nerviosos sobre la mesa. Hay quien calla y traga, y quien calla y vomita todo en forma de lágrimas. Hay quien desea fervientemente un abrazo y no tiene cerca quien se lo pueda proporcionar. Otros, más ariscos, prefieren abrazarse a sí mismos en la soledad de la noche. O que les rodee con sus notas alguna vieja melodía de piano. Así se sentirán igualmente arropados, mientras las lágrimas no cesan.


¿Qué decir ante esas perlas de sal?

¿Qué decir ante el dolor?

¿Qué decir?



domingo 28 de septiembre de 2008

Fundido en negro





Ojos azules

regalándonos cine...

Fundido en negro.





sábado 27 de septiembre de 2008

Mi adorado Paul





Mi adorado Paul:

Desde hoy, las cintas de celuloide obrarán un milagro. Porque llorarán tu pérdida. Porque, aunque ya se olían desde hacía varias semanas que nos ibas a dejar huérfanos, la noticia -como todas las noticias tristes, malas, casi incomprensibles-, nos ha caído a todos -a ellas, a nosotros- como un chorro de agua helada por la espalda. Y, desde hoy, las cintas lloran.

Desde muy pequeña adoro el cine. Mis padres no eran de los que me mandaban a la cama cuando proyectaban una película por las noches, aunque presentaran algún rombo, siempre y cuando no hubiera que madrugar al día siguiente, y por eso recuerdo desde pequeña haberme empapado de clásicos en blanco y negro de los que, probablemente no entendía la mitad pues su trama se escapaba a mis entendederas de niña, pero que ya me fascinaban por sus luces grises, sus escenas, y, por supuesto, por las interpretaciones de aquellas estrellas. Me llamaban poderosamente la atención los labios muy oscuros, teñidos de un carmín intenso, de bellezas como Rita Hayworth o Ava Gardner. Sufrí con la angustia de Susan Hayward en "¡Quiero vivir!", o me estremecí con aquella desquiciada Blanche DuBois/Janet Leigh de "Un tranvía llamado deseo". Y, entre tanta heroína, unos chicos guapos, algunos duros, como Marlon Brando, otros elegantes, como Cary Grant, otros con carita de bueno, como Gregory Peck, y otros, divertidos como Jimmy Stewart. Y, entre ellos, . con tus tremendos, apabullantes, casi inexistentes por imposibles ojos azules que, en el blanco y negro de aquellas noches del setenta y cuatro, se me aparecían como dos lagos transparentes.

Fuiste guapo, guapísimo, fuiste inteligente -te graduaste en Economía-, fuiste emprendedor -creaste tus negocios-, fuiste fiel -en la marabunta de Hollywood, casarse sólo dos veces y una de ellas durar con la misma esposa cincuenta años tiene mucho mérito, créeme, Paul-, fuiste un hombre que creía en la democracia, fuiste defensor de enfermos y desvalidos, fuiste un excelente actor, capaz de multitud de registros. Y fuiste el dueño del par de ojos más inmensamente azules que recuerdo de la historia del cine. Y mira que ya llevo vistas películas.

Siempre extrañaré los dos lagos que fueron tus ojos. Menos mal que me quedan tus películas para seguir nadando en ellos.

Descansa en paz, mi adorado Paul.



jueves 25 de septiembre de 2008

Indecisiones (que no lo son)



Se lo dedico hoy a Mía, porque una mujer que firma con corazones, a la fuerza debe creer en el amor más absoluto.



No tengo duda:

entre el puedo y no debo,

muero por verlo.





miércoles 24 de septiembre de 2008

Fugaz





Leve susurro,

confidencia que vuela,

trémula carne.


domingo 21 de septiembre de 2008

Hasta muy pronto, Ybris





Acabo de enterarme, porque he estado varios días desconectada, y aún estoy en una especie de estado de shock. Nunca pensé que las cosas que pasan en el cibermundo puedan afectar de una manera grave, pero cuando la virtualidad traspasa lo simple hasta llegar a lo bueno, a lo perfecto, como ocurre con el blog de mi estimado, querido, admirado Ybris, entonces sí que golpean con fuerza en lo más profundo, aunque parezca, a ojos de un profano, o de una persona a la que no le interesen las letras, por ejemplo, que esto es una exageración supina.

Y esto ocurre porque el blog de Ybris, que ahora se cierra, para mí no era una simple bitácora. Era un maravilloso remanso de paz, de reflexión, de sensibilidad, de belleza... Adoraba meterme en él y descubrir qué nuevas maravillas habían salido de las manos deliciosas del maestro madrileño, el hombre que abrió un blog bajo el nombre Vacío y que ha llenado los corazones de mucha gente, trocando oscuridad por luz en muchas, muchas ocasiones.

Ignoro las razones por las que Ybris abandona su bitácora. Espero ante todo que no se trate por motivos de salud, y sea en cualquier caso el lógico cansancio de alguien que está actualizando su blog continuamente -todos ustedes saben que a mí también me ha ocurrido, por ejemplo-. Gracias al de Ybris, además de aprender y maravillarme, he conocido a muchos amigos más cuyos blogs igualmente me han enriquecido, convirtiéndose todo en una inmensa cadena de palabras, sentimientos, poesía y halagos sinceros por la mutua admiración... Ybris, no, por favor, no hagas que tu blog se vuelva definitivamente vacío y haz, con tus dedos magistrales, que se llenen de nuevo de sabiduría, verdad, sensibilidad y poesía.

Ybris, tu blog es uno de mis blogs favoritos, imprescindibles. No dejes que se marchite en el tiempo y regresa en cuanto puedas, por favor.

Por favor.

Belén. :-(((((

Mis (no) pretensiones







Hoy, con un cariño especial, para todos aquellos que sufren por un amor imposible.




No pretendo lastimarte
y por ello en mi ser oculto,
aunque en el fondo no te importe,
el desasosiego que me invade.

No pretendo que sufras,
y por ello me callo,
dulce mescolanza en mi pecho,
la alboronía de inquietudes
cuando (no) me miras y te veo.

No pretendo que me quieras
pues más fácil es la empresa
de abarcar el inmenso mar
entre los dedos, en las manos.

No tengo pretensiones.

Por eso te observo en silencio,
sombra lejana y ausente,
me conformo, me entristezco,
y, simplemente, sueño…

sábado 20 de septiembre de 2008

No quiero que me rescaten




Naufragué en tus aguas
y nadé hasta caer,
exhausta,
en la isla que eras tú.
Descubrí tus mil rincones,
intrépida exploradora,
recorriendo de tu cuerpo
(y en tu cuerpo)
las grutas ignotas
que a mí se ofrecían.
Tuve miedo a fallar,
y me acogió la red de tus brazos.
Así que, ahíta de besos,
fragancias intensas y caricias de miel,
me abandoné en la selva de tu isla
y quise que nunca jamás me encontraran.

domingo 14 de septiembre de 2008

Esclava y liberta



Esclava de ti,
de la nube de azúcar de tus besos,
esclava que te arroja los pétalos
del amor incondicional hecho sueño.

Las cadenas que a ti me unen
son el dulce lastre del deseo,
y suponen el puente tibio
entre tu piel y mi cuerpo.

No quieres ser mi sufrimiento,
liberarme es tu afán y desenfreno,
y yo ansío ser esclava y liberta.
Esclava de ti, liberta en tus dedos.


jueves 11 de septiembre de 2008

Dos mujeres



Me siento acompañada con el eco poderoso de tus palabras,
tu sonrisa cantarina refulge como rocío en las hojas tempranas,
tu compañía me envuelve y me devuelve sin tregua a la niñez,
cálida manta con la que me arropaba mi madre una y otra vez.

Me siento abandonada en medio del torbellino de tu ausencia,
la soledad me desampara y me hace más frágil sin clemencia,
la oscuridad en la que partiste tiñe de tinta china tu recuerdo,
el hueco helado que dejaste transforma en pedernal el silencio.

miércoles 10 de septiembre de 2008

El alma errante




Hoy, entre viejos papeles, haciendo limpieza, he hallado con sorpresa este pequeño relato que escribí con poco más de catorce años. Lo traigo a mi cajita de cerezas y guindas para que no se pierda y se mantenga aquí, con la frescura e ingenuidad de mi edad adolescente, pues no lo he retocado lo más mínimo, ni en expresiones, ni en comas, ni en tildes, ni en mayúsculas, ni en nada de nada. Tal cual. Espero que comprendan -y disculpen- los fallos que pueda tener. No es bueno, pero a mí me encanta por la gran cantidad de recuerdos que me ha traído de repente, puesto que incluso lo presenté a un concurso, años después, y por supuesto sin ganar nada... Les invito a que se sienten en el suelo, formando corro, y me dejen que les cuente este cuento...




Se lo dedico con cariño a Lola y Auxi, por tener sus almas dedicadas a la música... Shhh... Comienza el cuento...




EL ALMA ERRANTE



Soy un alma errante. No tengo edad, ni sexo, ni patria. Hace ya mucho tiempo fui una persona como lo podéis ser vosotros, pero mi ansia, mis ganas de poseer una de las artes más hermosas que haya podido crear el hombre, me perdieron, y me convirtieron en lo que hoy soy: un alma errante, que vaga y busca la solución para convertirse en ser humano y así poder descansar de una bendita vez.

Y no es que me desagrade ser un alma: no tengo que preocuparme de cosas terrenas como comer, beber, soñar o trabajar. Pero este estado de ingravidez me preocupa y me distrae, me angustia y me hace pensar demasiado, así que día a día trato de buscar la solución a mi problema, hasta ahora, sin resultado.

Todo comenzó hace muchísimos años. Yo era una persona medianamente feliz, medianamente normal, medianamente gris. Pero había algo que me sacaba de mi tedio, de mi rutina habitual, y eso era la Música. Ella era mi amiga, mi compañera, mi esposa, mi amante. Era mi Todo, y yo lo era todo por ella. Por la Música hubiera matado, robado, mentido a mi mejor amigo. Yo era un ser poseído por la Música y la Música me poseía a mí.

Una tarde de otoño me propuse algo descabellado: encerraría la Música. Sólo yo en todo el planeta Tierra tendría derecho a gozar con ella. Sólo mis oídos podrían disfrutarla, sólo yo, sólo yo. Era una idea que me obsesionaba y que me atrapaba, que me consumía. Yo no era yo, era un ser poseído y hasta mezquino, si me lo permitís.

Construí un recipiente de cristal fino, de forma similar a la de los relojes de arena. Estudié la manera de fabricar un brebaje para enloquecer y emborrachar a la Diosa de la Música, para así apoderarme de Ella e introducirla en mi recipiente mágico de cristal.

No sé si fue el Hado, no sé si fue el Destino, pero tras muchos esfuerzos mi persona se vio recompensada: por fin encerré a la Música. Por fin yo era yo. Por fin sólo mis oídos podrían ser acariciados, lamidos, enamorados por Ella. Por fin, por fin, por fin... Yo ya no era medianamente feliz. Yo era Yo, así, con mayúsculas, por tener a la Música en mi poder, para mí.

De vez en cuando, tomaba en la palma de mi mano el recipiente de cristal y lo miraba. Me embobaba, mis sentidos ni siquiera existían con Ella delante. Me sentía un ser avergonzado por mi pequeñez y por su grandeza. Yo, un ser tan gris, tan poca cosa, había conseguido atrapar un arte tan bello para mi uso y disfrute. No me lo creía. A veces me cansaba de observar el tiestecillo de cristal y comenzaba a moverlo, primero muy despacio, luego lo giraba y finalmente lo agitaba con desesperación. Enloquecía y me sentía morir de placer por poseer algo tan hermoso y que tanto esfuerzo me había costado conseguir.

De nuevo el Hado o el Destino quisieron jugar conmigo, y una soleada mañana de primavera, el recipiente de cristal fino se me cayó de las manos. Yo me quedé de una pieza, mirando fijamente los diminutos cristales en los que se había convertido el relojillo de arena sin arena. En ese instante, una voz, no estruendosa como la de los genios de los cuentos infantiles, sino melodiosa y dulce, como la de un efebo adolescente, me maldijo y me condenó a vagar como un alma hasta hallar la solución para poder convertirme en mortal.

Yo no podía creerlo, pues no esperaba tal castigo de la Diosa de la Música, Aquella por la que había hecho tanto. Pero, efectivamente, me convertí en alma errante, y así continúo. Vago y yerro sin rumbo fijo, y, lo que es peor, sin posibilidad de poder gozar de nuevo con Ella, ya que la Diosa de la Música me dejó sordo antes de la transformación. Sólo deseo que la Música siga siendo amada, pero sin llegar nadie al extremo increíble de ansia al que yo llegué, y que me ha llevado a ser un alma errante, sin edad, sexo, ni patria.

Cádiz, 1981

martes 9 de septiembre de 2008

Chispas




Breve.
Intenso.
Fulgurante.
Efímero.
Hondo.
Potente.
Enardecido.
Evanescente.
Sólido.
Etéreo.
Descarado.
Imposible.
Eterno.
Fugaz.

...Lo llaman amor.

lunes 8 de septiembre de 2008

Lo que comparten dos solitarias




Hoy, especialmente, para los más melancólicos.




La luna ha venido hoy a visitarme.
Se empeñó en que callara,
en que la dejara hablar.
Yo no tenía ganas de charla;
es de esos días en que la tristeza
quiere escarbar tanto que tú la dejas
por falta de fuerzas... aunque no quieras.

Dejé que la luna me hablara,
que me susurrara, tierna;
que me bañara con su luz de aguamarina,
que hiciera sentirme,
con el paso de las horas,
surgida del mar, una ondina.

Sus mares entonces me parecieron lunares,
campos y valles sus paisajes de roca,
parques de ancianos su serena quietud...
dos solitarias compartiendo vida y luz.

sábado 6 de septiembre de 2008

Desnúdame por dentro



Atrévete a imaginarme y dime qué ves.
No te quedes sólo en mi cara, en mis ojos;
no te fijes sólo en mis pechos, en mi piel.
Desnúdame por dentro y hazme tuya,
lánzame sin pensar mil preguntas,
regálame el torbellino de tus dudas.
No tengas miedo y sé valiente,
con ese valor de los soldados jóvenes,
los que se apuntan, inconscientes, al combate,
y, cuando están muriendo, llaman a sus madres.

No temas zambullirte en mí,
que cada pregunta tenga su respuesta,
sumérgete en mi bilis, en mi sangre,
que lo contestado sea para ti una certeza.

Anda, no te quedes con las dudas,
háblame de aquello que siempre quisiste,
y, si te quedas sin pregunta alguna,
trenza con el mío tu amor cercano y hondo,
haz de mi pecho calmada laguna
y, así, callado, enrédate para siempre en el fondo.

¿Sólo seis?





¿Son sólo seis las cosas cotidianas, casi sin importancia (recalco lo del casi) que me hacen feliz?

Esta pregunta me la he hecho cuando he recogido esta noche el guante (que imagino sedoso, cálido, casi de terciopelo, por venir de quien viene) que me ha lanzado Rocío, la maravillosa Penélope que teje y desteje palabras increíbles a su antojo. Me nombra entre un selecto grupo en su entrada dedicada a los memes, que, como imagino que ya saben, son esas listas de seis cosas cotidianas, casi sin importancia(y vuelvo a recalcar lo del casi), que nos hacen felices.

Y tras leer a Rocío y a la forma en que ha expuesto sus cosas cotidianas que le hacen feliz, no sé yo cómo expresarme, qué hacer, qué poner. Y es que esta mujer me desarma, pues cuando la leo pillo después tal complejo de inferioridad...

Podría nombrar, por ejemplo, la sonrisa de mis hijos, que, sin mayor adorno, me iluminan el día más aciago (y aquí hago trampa y meto algo más, que es ver esa sonrisa oliendo a la vez la playa cuando la marea está baja). También ceñirme a cosas prosaicas pero que para mí son el mayor de los lujos, como el cálido olor a obrador de confitería, que, desde pequeña, siempre he pensado que es uno de los olores más ricos del mundo. Me hace feliz leer (es decir, lo que guardan los libros en su interior), y acariciar las tapas del libro (es decir, lo que muestra por fuera), especialmente si son los libros de Anagrama de la colección sobre García Márquez, con ese tacto tan suave y tan especial... Un lujo para mí es acudir a un buen concierto de música clásica, sobre todo cuando el público es entendido y no interrumpe la pieza con sus aplausos movimiento tras movimiento (como ha ocurrido en alguna ocasión con público no demasiado curtido en estas lides). Disfrutar de las pinturas y esculturas en museos y libros de arte es una de mis grandes pasiones. Y, por supuesto, el cine. Degustar una buena película de cine clásico un sábado por la noche, sobre todo si es invierno, con esa manta cálida y mullida sobre las piernas, estirada en el sofá, es verdaderamente impagable.

Sí, sé que no soy demasiado original, pero es lo que más me gusta y me hace feliz. Y me da rabia que sólo se puedan elegir seis.

Lanzo el guante ahora a Luis Antonio, Neander, Lunática, Luna Carmesí, Abril y Auxi. Tengo curiosidad por saber qué cosas pondrían en su meme otros que no he nombrado, pero como ya los han citado en otros blogs, yo nombro a éstos. ¿Conseguirán también elegir sólo seis cosas?

PD: Le recuerdo a los amigos nombrados que ellos, a su vez, han de nombrar a otros seis bloggers para continuar la cadena... :-))

viernes 5 de septiembre de 2008

Lirio de romero y menta





...Y este lirio que se abre,
e impúdico, se te ofrece,
preñado de mil aromas,
oyendo, eternas, tus preces.

Mejorana y yerbaluisa,
almíbar y caramelo,
espliego y milenrama,
regaliz... y terciopelo.

Y este lirio que se abre,
y te da su savia fresca,
creciendo como flor viva
que huele a romero y menta.

Barbate sigue llorando...




Hoy, hace justamente un año, se fue a pique el Nuevo Pepita Aurora. Salieron a faenar, a buscarse la vida, 16 pescadores -humildes, sufridos, hechos de mar y sal y viento como todos los pescadores-, y volvieron vivos sólo ocho. Otros cinco lo hicieron en tristes cajas de madera, pero el mar se convirtió en el aposento eterno de tres de ellos. Incluso del barco, que continúa durmiendo su desgracia en el fondo del Atlántico.

Barbate sigue llorando. Barbate quiere saber. Todos nos conmovimos por la espantosa tragedia y todos queremos, al igual que Barbate, saber qué fue lo que ocurrió aquel aciago día de septiembre. ¿Pudo haberse evitado, como dicen las viudas? ¿Qué pasó en los angustiosos cuarenta minutos desde que se lanzó el SOS de alarma por la radio baliza hasta que se supo del vuelco del barco? ¿Por qué no se aplicaron las conclusiones sacadas del naufragio anterior del O Bahía, con muchas similitudes con el Nuevo Pepita Aurora? ¿Y esas cuatro irregularidades que constató la Comisión Permanente de Investigación de Accidentes Marítimos, no sirvieron de nada? ¿Dónde están los cuerpos de los tres infortunados marineros que faltan? ¿Realmente es tan complicado el rescate de los restos del buque, anclado en el fondo marino gaditano?

Sinceramente, espero que para el 5 de septiembre de 2009 ya se hayan rescatado esos tres cuerpos. Si no es así, y si continuan durmiendo su desgracia en el fondo del mar, y esta cajita de guindas sigue ofreciendo sus frutos a todo aquel que se acerque hasta aquí, prometo tener un recuerdo para ellos, que lucharon contra el mar por ochenta cajas de boquerones. No es justo que les olvidemos. Recuerden que Barbate sigue llorando...

jueves 4 de septiembre de 2008

Eva es muy tozuda





Eva se mira al espejo. Sueña con que algún día, quizá no demasiado lejano, enseñará a sus alumnos todo lo que ha aprendido... y lo que le quedará aún por aprender. Se enamorará de algunos de ellos, de esos hoyuelos en mejillas sonrosadas, de manos gordezuelas aprendiendo a hacer lazos y a abotonar nácares rebeldes, de los huecos que dejaron las paletas de leche, pedigüeñas fervorosas de pacientes Ratoncitos Pérez.

Pero, ¿por qué maestra? Quizá Eva sea algún día periodista. Recorrerá el mundo pegada a un cámara fiel, moderno escudero con el que recorrerá barrios marginales con casas sembradas de cucarachas como conejos. O quizá termine de corresponsal en la otra punta del planeta, abriéndonos los ojos y demostrándonos que detrás de nuestra tele de plasma existen más vidas.

Quizá sea científica biomolecular y sea ella la que halle la vacuna contra el sida, o encuentre la esperada definitiva solución al cáncer. Trocará con sus dedos de sabia los llantos por las sonrisas, las palabras desesperadas por rogatorias para una ventura merecida hasta el fin de sus días.

No. Le gustará ser matemática, desarrollando nuevas fórmulas y teorías entre montañas de papeles garabateados hasta la indecencia y pizarras mágicas que un día mostraron un blanco insultante. Le costará hallar un hueco para sus operaciones trigonométricas y descansará aliviada sólo cuando encuentre el fin del enigma en "las ecuaciones de Navier-Stokes", aún por resolver en pleno siglo XXI.

Lo suyo, definitivamente, será la música. Distinguirá una corchea de una semifusa, una pieza de Bach de otra de Händel, una tiorba de un laúd, llegará a ser directora de orquesta y los admiradores, rendidos, le regalarán los hermosos ramos de flores con los que nadie nunca la sorprendió.

Eva, del espejo, pasa a observar la lluvia tras el cristal. Baña sus ojos en esperanza a pesar de la tristeza y, mientras aguarda un nuevo cliente en el burdel, sigue repasando sus libros, empeñada en sacarse los estudios de Bachillerato. Se mira en su propio espejo interior e imagina que quizá algún día llegue a ser astrofísica. Eva es muy tozuda.

miércoles 3 de septiembre de 2008

Invisible (de tan pequeña)




Bajo el hueco de tu brazo,
escondo mi cara.
Y, latiendo en mi pecho,
el corazón se desborda.

Imagino y sueño...

Me gustaría formar parte de ti
y que me tuvieras dentro,
muy dentro,
tan dentro
que no te dieras ni cuenta,
que fuera sólo una célula más de ti
y fuera imperceptible,
casi, casi, invisible,
vana y no tangible,
que no fuera yo.
(Y pienso entonces:)
No me importaría desaparecer así,
sólo por estar en ti.
Del todo invisible,
vana y no tangible,
sólo por estar en ti.
Sólo por estar en ti.

lunes 1 de septiembre de 2008

A mí me da un apuro...





Sí, a mí me da mucho apuro recibir un premio (y ya van dos) porque, lo digo con la mano en el corazón, no creo que me lo merezca. Ahora ha sido la buena de Candela la que me ha premiado. Y yo... ¿qué quieren que les diga? Escribo porque adoro hacerlo, porque es una necesidad vital, porque me asaltan las ideas y las frases y las palabras como un torbellino y tengo que transformarlas en algo sólido desde la punta de mis dedos. No escribo para que me halaguen, aunque como es lógico me hace ilusión que me lean, que participen con sus comentarios y, por supuesto, también me gusta que me critiquen tanto para lo bueno como para lo malo.

Y me da mucho, muchísimo apuro porque, al recibir este premio, también tengo que premiar otros siete blogs amigos. Siempre decimos las madres cuando le dan a elegir el hijo predilecto: "¿Qué dedo te han de cortar que no te duela?" Pues algo parecido me pasa a mí. Porque hay muchos más de siete blogs que considero merecedores del premio, porque no quiero que nadie se moleste si no lo nombro, porque me gustaría premiar a todos, ya que bastante esfuerzo es mantener día a día un blog. ¿Cuál nombro? ¿El de Ybris, los del Dr. Krapp, de los que no tengo palabras? ¿Esas explosiones de sensibilidad y hermosura que son los de Fermín Gámez, los de Neander, el de Orquesta Pelota? ¿Los bellísimos de Auxi, los tuyos, Candela, que me traen tantos recuerdos? ¿El de Mami, el del Lobito, el de Fauviña, el de Carome, que tanto me hacen disfrutar? ¿Y dónde dejo a mi Lunática y a mi Mónica que me visitan desde Chile, a mi Teresa con su precioso y sutil erotismo, a mi Javier Lunaro, que sé que siempre está ahí? ¿Dónde el del lúcido Dr. Vitamorte, los sensibles y hermosos de Noray, , el de Alma Cándida y el de Luis Antonio, que siempre me hacen reflexionar, el de la maravillosa poesía de Rocío, a la que admiro incondicionalmente? ¿Y el de Luna en su desván, el de mi Corsario sin patente, piratilla de mil mares, o el de Abril con sus historias mágicas?¿Y el de mi Ana, que sigue volando en círculos extraordinarios, o la musicalidad de Lola? ¿Y tantos y tantos que no puedo nombrar y a los que me encanta entrar tantas noches, aunque por falta de tiempo no pueda dejar ni un saludo?

Acepto tu premio, por supuesto, Candela, pero no puedo, sencillamente no puedo nombrar a "los siete magníficos" porque hay muchos más que premiaría y no quiero dejar a nadie en el aire. Leerles cada día o en el ratito que puedo supone para mí, eso sí, el mejor de los premios. Es como guarecerme un día de lluvia debajo de un paraguas multicolor.

Gracias a ti y gracias a todos por vuestros magníficos blogs. Gracias por dejarme un huequecito bajo ese paraguas maravilloso y especial.






September song






Para el Dr. Krapp, por lo mucho que sé que le gustan septiembre... y Sarah Vaughan.

Para que todos tengamos una feliz vuelta a la rutina.



Mientras se arreglaba frente al espejo, le vinieron a la memoria viejos conocidos: el olor a goma de nata, el chasquido del mechero de su padre que encendía un pitillo más mientras la esperaba para llevarla al colegio, la embriagadora fragancia de las rosas del jardín, la cara de su nuevo vecinito con el que había hecho tan buenas migas, el sabor a bizcocho de manzana que hacía su madre... También recordó los primeros pasos en el instituto, el desequilibrio encaramada en los tacones de vértigo, la música de moda que sonaba en su radiocasette, los pósters que regalaban las revistas para adolescentes. No le resultó extraño recordar los paseos vespertinos por la playa, cuando los bañistas tardíos iban dando paso a aquellos que querían recorrer la orilla con los pantalones arremangados y los zapatos en la mano. Las gaviotas recolectando los últimos restos, los chiringuitos con cuatro gatos apurando las últimas tardes veraniegas antes de desmontarse hasta el año siguiente, la noche echándose encima cada vez más aprisa.

Mientras se arreglaba frente al espejo, le apeteció poner un poco de música que le acompañara en esa primera tarde de un nuevo mes. Un mes que daba la bienvenida a un nuevo año, mucho más incluso que enero. Porque todo empezaba de nuevo, porque el oro dorado sustituiría pronto al verde radiante en las hojas de los árboles del parque, porque los niños se recogerían antes de la calle, porque comenzarían a repetirse las caras cansinas en los autobuses a primera mañana... y el ciclo comenzaría de nuevo.

September song. No podía elegir una mejor. Terminó de arreglarse, volvió a evocar el olor a goma de nata y el sabor del bizcocho de manzana de mamá, y, decidida a llevarse esa sonrisa a la calle, antes de salir apagó el equipo de música con un punto de nostalgia.

sábado 30 de agosto de 2008

El jardín de mis sueños


A esa flor llamada Laura.




Entre las azaleas y las peonías,

eres parte del jardín de mis sueños.

La hiedra verde que cruza mi pecho,

las ramitas tiernas de algarabía.


Te respiro y huelo hierba,

te acaricio y me estremezco.

Eres césped, antes suelo,

y, de amarillo miel, gerbera.


Y eres, entre los geranios y las rosas,

y el seto grande de fresco romero,

la flor malva que llevo muy dentro,

la flor dulce, tierna y preciosa.


lunes 25 de agosto de 2008

La carne de gallina




Y el veinte de agosto se me paró el corazón...



El primer beso que se dieron como matrimonio dentro de un avión. (Se habían casado cuatro días antes.) La piel de bebé tierna, fragante, con ese olor a Nenuco como sólo huelen los bebés. La sonrisa nerviosa de la familia que volaba por vez primera. La alegría del sacerdote que una vez estuvo destinado en Cádiz -el padre Claudio-, y que, tras casi tres años en Camerún, visitaría a su familia. El comandante que siempre, minutos antes de cada despegue, pensaba en sus tres hijas. La mujer que aprobó -¡por fin!- las oposiciones para profesora de peluquería y apretó con fuerza las manos de su marido y su hija antes de volar a su nuevo destino. La música de Amy Winehouse que sonaría en algún Ipod. Las ilusiones de Dara, futura campeona de natación, y el orgullo que sentían sus dos hermanas y sus padres. (Los cinco ya no están aquí.) La nula atención que se le prestaría a Toni, azafata que milagrosamente salvó la vida, cuando ofrecía las instrucciones de salvamento. La madre de Clara que, porque ésta le pidió por favor que la acompañara para no viajar sola, decidió comprar un billete a última hora. Le tocó en un asiento muy alejado de su hija. (Clara falleció. La madre sobrevivió. No era aún su día.) La inquietud por llegar -ya- al destino de vacaciones. La tristeza por haber terminado -ya- las vacaciones. Los ojos negros del guapo auxiliar de vuelo que ya no encandilaría más al resto de compañeras. El osito de peluche que probablemente se quemaría junto con las ilusiones de ciento cincuenta y cuatro pasajeros. La madre que dio dos veces la vida por su hija: cuando la parió y cuando le pidió al bombero que la rescatara antes que a ella, sintiendo ya a su alrededor la llamada macabra de la muerte. El gorjeo sosegado de Pedro Javier, de tres meses. La ilusión contenida de su mamá, Zenaida -diecinueve años-, y Javier, su papá -veintitrés-. La mirada maravillada de la hermana menor de Javier, descubriendo una incipiente sonrisa en la carita de su sobrino. Los cuatro fallecieron.

Esas son las cosas que me han puesto la carne de gallina. Las que, por encima de fotos espantosas de heridos calcinados, miembros amputados o familiares derrotados sobre el suelo, deberían ponernos la carne de gallina a todos. No hacen falta esas fotos porque, por desgracia, nos las hemos imaginado de forma vívida, emborronando los últimos días de agosto con una terrible sombra de congoja y desesperanza.

lunes 18 de agosto de 2008

...Y es que hoy no podía ser otra entrada más que ésta...



¡¡BRAVO, RAFA, ERES GRANDE!!
: -))))))))))))))))

sábado 16 de agosto de 2008

¡¡¡¡Feliz cumplemediosiglo!!!!




Todos los que me conocen saben de mi admiración por la "Ambición Rubia": me ENCANTA Madonna desde que salió su primer disco en 1982. Tengo sus vinilos, sus discos en cd's, temas bajados de internet, en mp3, sus conciertos grabados, cintas oficiales con todos sus videoclips...

Hoy Madonna Louise Verónica Ciccone Fortin cumple cincuenta espléndidos años (alimentados a base de dieta macrobiótica, rutinas de musculación exageradas y botox para parar un tren), y quería desearle desde aquí muchas, muchísimas felicidades y que siga haciéndonos soñar a sus admiradores como hasta ahora.

Madonna, feliz cumple. Nos vemos el 16 de septiembre en Sevilla. :-)))))))))))))))))




jueves 14 de agosto de 2008

¡¡¡¡¡VAMOS, VAMOOOOOSSSS!!!!!








¡¡¡ESE NADAL, ESA BOMBA NAVARRO, VAMOS, VAMOSSSSSS!!! ( 3.07 madrugada :-))))))


miércoles 13 de agosto de 2008

El mapa de mi corazón (antes gris, ahora rojo)




Con compás y escuadra
y milimétrica precisión,
haces tuyo, como un juego,
el mapa de mi corazón.

Lo abordas sin reservas,
sin darme tiempo a reaccionar;
batalla que sabes cierta,
yo dejándome ganar.

Y en este mapa que trazas
en la maraña gris del corazón,
marcas puntos y objetivos
virando a rojo su color.



lunes 11 de agosto de 2008

Así no, Maribel Moreno






Inconsciencia. Irresponsabilidad. Descaro. Arrogancia. Prepotencia. Mentira. Según todos los indicios... Trampuchería a secas.

Así no, Maribel Moreno. Así no. Y te voy a explicar por qué.

Porque ese no es el espíritu de los Juegos Olímpicos.

Porque enmierdas el noble deporte del ciclismo como han hecho, por desgracia, otros antes que tú.

Porque te has escudado para sobrellevar tu mentira en un terrible ataque de ansiedad, preocupando a todos los de tu entorno, y ocasionando un enorme gasto.

Porque has ocupado el puesto de otra chica sana y deportista de verdad que sí se merecía viajar a Pekín.

Porque los sanos y valientes son los que pagan el pato y caen justos por pecadores, entrando en el mismo saco de los tramposos -a falta del segundo control- como tú.

Porque a los que nos gusta el deporte y disfrutar con los triunfos y sufrir con los fracasos, nos sentimos enormemente defraudados cuando ocurren casos como el tuyo.

Y mientras no se demuestre lo contrario... así no, Maribel Moreno. Así no.

Regalos





Te regalo esta noche miríadas de estrellas,
de esas que te gusta ver conmigo,
de las que nos acompañan siempre
en nuestras noches de estío.

Te regalo esta noche
un poema, una luz, un cariño,
y ese punto de locura
que nos vuelve aún más críos.

Te regalo esta noche
mi mano envolviendo la tuya,
y el olor de mi perfume
que te empapa, dulce bruma.

Y me regalas esta noche
tu presencia y mil besos,
tu mirada y mil caricias,
tu sonrisa y mil sueños.

domingo 10 de agosto de 2008

El oro de dos héroes





Amparo se separó de su marido cuando ambos eran aún muy jóvenes y su hijo Samuel sólo contaba nueve años.


Amparo decidió trabajar de noche para poder criar a su hijo de día. A la vez, estudiaba Derecho.


A Amparo se le diagnosticó un cáncer de mama cuando aún no había cumplido cuarenta años.


Amparo, aun a riesgo de quedarse sola, obligó a su hijo a que éste se marchara de casa con 18 años para poder cimentar así su incipiente carrera deportiva.

A Amparo le acababan de dar de alta del hospital tras la amputación de uno de sus pechos, cuando se dirigió a la Facultad para hacer uno de sus exámenes.

Amparo, aun siendo demasiado joven para morir, falleció en 2000.

El oro que sale hoy en todas las portadas de los principales periódicos del país no es sólo un oro de Samuel. Es un oro conjunto, de dos héroes, uno que llora en la tierra y otra que probablemente sonríe de orgullo en el cielo: Samuel y Amparo.

sábado 9 de agosto de 2008

No me niegues tu sueño





Déjame soñar contigo.
Esta noche,
que nada interrumpa mi delirio,
que tu cara pueble mis brumas,
que por una vez te sienta mío.

(Deja que mis manos tiemblen,
que reconozcan en sus yemas
tu presencia.)

Que mis dedos te toquen aun invisible,
que me crea que te tengo y soy tu dueña.
Que me muera de amor sin merecerlo,
que tu cuerpo deje en mí miles de huellas.

viernes 8 de agosto de 2008

El ocho del ocho del ocho



El ocho es el título de una archiconocida novela de Katherine Neville que empecé a leer hace ya unos años y decidí dejar a finales del primer capítulo porque me pareció un tocho plúmbeo incapaz de ser digerido.

El ocho es, según he leído hoy en un artículo de Francisco Correal para Diario de Cádiz, "el infinito que se levanta de la siesta" (metáfora que me ha encantado, por cierto).

Para una disciplina que me apasiona tanto como es la música, el ocho es muy significativo, pues es el número de notas en la escala.

Ocho son los años que yo tenía cuando gané por primera vez un premio literario.

El ocho es el símbolo de algo que, en parte, nos da la vida, como es el oxígeno.

Ocho son las patas de algo que nos puede quitar, en algunos casos, la vida, como son las arañas.

El ocho es el símbolo de la prosperidad en China. Si se combinan tres ochos seguidos, entonces es la repera. Quizá por ello hoy se han casado en dicho país decenas de miles de personas, y otras miles de parturientas han querido adelantar mediante cesárea los nacimientos de sus vástagos.

Quizá también por ello, aunque en un principio se le asignó julio como mes para organizar los Juegos Olímpicos, China decidió que la fecha elegida sería el 8/8/08. Y, para más recochineo, la hora de comienzo de la ceremonia de inauguración de los mismos, serían las ocho y ocho minutos.

Independientemente de que China se pase por el arco del triunfo los derechos humanos, he de confesar que estoy siguiendo con mucho, muchísimo interés, todo lo que rodea los Juegos Olímpicos. Y es que siempre me ha encantado hacerlo. Aún guardo con mimo un álbum que regalaba Colacao allá al principio de la década de los ochenta, con motivo de la controvertida olimpiada de Moscú '80.

También, buceando más atrás en la memoria, recuerdo mis primeros Juegos en color, los de Montreal '76. Nuestra Telefunken fue la primera tele en color del bloque, y estábamos maravillados ante tanto colorido en unos juegos en los que jamás se me borrará de la memoria aquella chiquilla de cola de caballo llamada Nadia Comaneci. Alucinaba con ella, como lo hizo el resto del mundo. Me acuerdo incluso, yendo más atrás, de las evoluciones de Olga Korbut, o de las bastísimas atletas de Alemania del Este, que parecían rudos camioneros más que mujeres.

Sí, sé que China no respeta los derechos humanos, y otorgo todo mi apoyo al pueblo tibetano. También sé que han barrido barrios enteros para adecuar la ciudad a los Juegos, y que en muchos casos se han subido los alquileres a cifras astronómicas.

Pero nadie me ha quitado el gusto de ver íntegramente el plástico espectáculo diseñado por Zhang Yimou, ni me quitará el de disfrutar todo lo que pueda de las diferentes retransmisiones deportivas, especialmente de aquellas a las que casi nunca se les presta demasiada atención por parte de los medios. Y de disfrutar, ojalá, de los triunfos de Nadal, la selección de la ÑBA, las chicas de hockey, las de sincro, Almudena Cid, Paquillo, Cal, los chicos de waterpolo, los de balonmano, Gervasio Deferr, etc., etc., etc.

Me encantan las Olimpiadas, y, aunque me hubiera gustado mucho más que se hubieran celebrado en un país que sí respete realmente los derechos humanos y en el que no exista la censura... no puedo evitarlo.






jueves 7 de agosto de 2008

Una de piratas




Últimamente se está colando por la cajita de cerezas y guindas un ratoncillo de biblioteca y no saben ustedes la alegría que me da que lo haga. Porque sé que le encanta leer, porque me ha dicho que le gusta mucho mordisquear estas guindas, porque sé que tiene alma de libro.

Se llama Fco. Javier Castro y es un hombre que vive por, y para los libros. Y de una persona que ama tanto la literatura no se podía esperar otra cosa que no fuera escribir, ver plasmadas esas ideas, esos retales de historias que va urdiendo día a día.

Uno de estos magníficos resultados es "Los diablos del mar.(La maldición de la Burla Negra)" (Ediciones Absalon), su segunda novela y la primera escrita al alimón con Enrique García Luque. Ambos se propusieron, hace ya cosa de unos dos años y pico, enamorarnos de una historia trepidante y cruel pero a la vez preñada de emoción romántica y emociones de las otras, de las plagadas de aventuras e historia real.

Los diablos del mar, que está siendo un gran éxito de crítica y público, nos muestra la última aventura del pirata gallego Benito de Soto, que con tan sólo 25 años fue ahorcado en Gibraltar, siendo algunos de sus hombres ajusticiados en Cádiz. Muchos de ellos, por cierto, raspaban la veintena. Yo siempre había imaginado los piratas cuarentones o de cincuenta para arriba, pero se ve que muchos de ellos eran demasiado jóvenes. Demasiado para delinquir, demasiado para apoderarse de la riqueza de otros bergantines, demasiado para no saber frenar en el momento apropiado y por tanto, demasiado para que les venciera la codicia de un dinero fácil.

Por cierto, parece ser que Benito de Soto, el considerado último pirata español, fue en quien se inspiró Espronceda para su maravillosa "Canción del pirata".

Por otro lado, seguro que muchos de ustedes han oído hablar de los Duros Antiguos, el tanguillo que es el himno por excelencia de nuestro carnaval gaditano. Pues bien, se basó en un hecho real: la aparición de unas monedas en la playa de Cádiz. Muchos gaditanos se volvieron locos escarbando y sacando a la luz aquellos duros. Pues bien, en Los diablos del mar, se aporta una interesantísima teoría sobre la aparición de estas monedas, y es una de las bazas sobre la que juegan los autores para mostrarnos una historia de piratas, "una de piratas", realmente sorprendente, y emocionante.

Fui una de las privilegiadas en ser de las primeras en leer el manuscrito, pues por motivos de trabajo lo tuve en las manos para su corrección. Me enganchó desde el primer instante por su ritmo narrativo, por las varias tramas que en ella concurren, y por cien cosas más, y confieso que me emocionó tanto la bella historia de amor que aparece en el libro, como toda la historia de los abordajes, especialmente el que ocurrió contra el Morning Star.

No quiero (no puedo) desvelar más. Les invito a que se sumerjan desde la primera página en esta historia emocionante y maravillosa de Los diablos del mar. Búsquenla en su librería habitual o a través de http://www.edicionesabsalon.com/, y verán como me tienen que dar la razón.

Y a Javi y a Enrique, desearles una larga, larguísima singladura (nunca mejor dicho) llena de éxitos editoriales. Los personales, ya los tienen. Suerte, amigos. :-))

miércoles 6 de agosto de 2008

Por todos ellos


"Estar cerca de la bomba y contemplarla mientras se convertía en un ente vivo, tan exquisitamente modelada que cualquier escultor se sentiría orgulloso de haberla creado, lo transporta a uno al otro lado de la frontera que separa la realidad de la irrealidad y nos hace sentir la verdadera presencia de lo sobrenatural". (William Laurence, periodista norteamericano al servicio de la Casa Blanca en 1945)





... Por tantos relojes que se detuvieron a las ocho y quince minutos de la mañana.

... Por las sombras nucleares que desde aquel día emborronaron el asfalto de la ciudad, convertida desde entonces en poblado fantasma durante muchos años.

... Por las siluetas que quedaron en las paredes como constancia de aquellos cuerpos pulverizados en una milésima de segundo.

... Por las terribles lágrimas de dolor espantoso cuando se hacían las curas.

... Por las deformidades de tantos y tantos recién nacidos, que sufrieron radiaciones en los vientres de sus madres.

... Por la sombra que quedó de una persona que, sentada en el escalón de un banco, esperaba apaciblemente a que éste abriera.

... Por los árboles carbonizados a 120 kilómetros de distancia.

... Por las cicatrices de los que quedaron y el líquido de aquellos que morían licuados por dentro.

... Por los iris amarillos de aquellos que sufrieron las "cataratas por radiación", incluso muchos años después.

...Por los 360.000 hibakusha que lograron sobrevivir en un primer momento a tan espantosa infamia. Los hibakusha son los sobrevivientes del bombardeo, que posteriormente sufrieron cáncer y múltiples deformidades físicas, amén del deterioro psicológico.

... Por los hibakusha que, a pesar de haber sobrevivido y tener que llevar la losa del padecimiento, también tuvieron que soportar el rechazo de los demás conciudadanos que pensaban que las radiaciones eran contagiosas.

... Por la ciudad yerma que quedó como un páramo desolado cuando minutos antes, todo era vida.

... Por la terrible impotencia de los médicos y enfermeras que se veían incapaces de detener o aliviar tanto sufrimiento atroz.

... Por los 250.000 muertos y tantos miles y miles de personas heridas.

... Porque nunca se nos olvide que el 6 de agosto de 1.945 fue el monstruoso día en que Hiroshima fue bombardeada, siguiéndole Nagasaki unos días después.










Añoranza de lo que nunca fue





Aprisionada en tu recuerdo,
en las nubes de azúcar de tus dedos
que hacían, juguetones y traviesos,
remolinos de algodón con mi pelo.

(Dulce espera sin espera,
el jarabe que ansío y nunca llega.)
Doloroso acíbar que de dulce disfrazaste
una vez, y cien, y mil,
como mágico remedio.

Me hiciste crecer y ya no soy niña,
pero aún creo en hadas y cuentos,
por eso todavía me estremezco
si releo tus viejas cartas
que de dulce sólo conservan el silencio.

martes 5 de agosto de 2008

Los ojos de Li Mei





Li Mei observó, de soslayo, aterrorizada, a aquel turista gordo y seboso, de carnes fofas y blandas, que la miraba con codicia. Probablemente hacía sólo un par de horas que había bajado del avión y no le había dado ni tiempo a ir a la playa. Su piel aparecía blanca y lechosa y no mostraba signos de rojez alguna. El muy vicioso sólo tenía pensamiento para atrapar a una de esas pequeñas mariposas del Mekong en sus zarpas como redes. Ni siquiera se había podido concentrar en la película que proyectaban en el avión, ni, por supuesto, recrearse en la belleza del paisaje a través de la ventanilla, a medida que iban descendiendo. El turista -excelente padre de familia con intachable currículum profesional y personal-, un ávido buscador de carne fresca, sólo pensaba en las mariposas que tenía en el estómago evocando aquellas otras mariposas que encontraría nada más tocar tierra. No tenía que buscar muy lejos: un par de contactos por internet, igual de viciosos y desgraciados que él, ya le habían dado las mejores coordenadas para hallar los sitios idóneos donde extender su red y clavar sus impíos alfileres.

Y allí se encontraba, frente a Li Mei, una bellísima púber, linda mariposa de colores hechos de viento y sol, forzada a vender su cuerpo a aquellos depravados que buscaban dóciles animalillos que no profirieran ninguna queja.

El turista examinó aquellos ojos aterrorizados -nunca, ni en su edad adulta, llegó ella a acostumbrarse- que rasgaban una carita de luna, esas manos que habían acariciado en más ocasiones hombres que muñecas, los pies que, fatigados, ansiaban un jergón donde descansar, aunque fuera sucio e infame. Lo importante era tender las piernas, cerrar los ojos, e intentar soñar con otro mundo. No el de las babas y salivas despiadadas, no el de los dedos desagradables y rudos, no el de los miembros varoniles penetrando en sus valles aún de niña.

Los ojos de Li Mei, si hubieran sido los de una mariposa clavada en el cuadro del coleccionista, quizá no hubieran dicho mucho. Pero Li Mei no era -sólo- una mariposa. Los ojos de Li Mei eran los de una niña. Eran los ojos del terror más absoluto. Eran los ojos de Li Mei.

domingo 3 de agosto de 2008

Sobre premios, reconocimientos, piropos y demás hierbas...





El otro día, en esta cajita, leí un comentario de mi queridísima galleguiña Fauve en el que se mostraba un tanto triste porque pensaba que no me había gustado el premio Brillante 2008 que me había concedido por mi blog. Parece mentira que no me conozcas todavía, Fauviña. ¡Pues claro que no me gustó! ¡Me encantó! Lo que ocurre es que me da tanto, tantísimo pudor, que no lo expresé de la forma que probablemente tú esperabas.

Pero que sepas que me faltó tiempo para colocarlo en mi columnita de la izquierda, donde guardo las cerezas importantes: las direcciones de los blogs de amigos y de aquellos que he ido conociendo en mis paradas blogueras; la publicación de mi primer libro; las cerezas que van llenando poco a poco esta cajita; dos fotos que para mí son muy significativas; los símbolos de algunas cosas en las que creo -el no a la guerra, el no a las corridas de toros, el no a la violencia contra la mujer, el no a la esclavitud infantil, el no a las bombas de racimo (y de las otras)-... En definitiva, en la columna "de las cosas importantes" he colocado ese reconocimiento en forma de premio que tanto me ha gustado y que me ha llenado de orgullo pero a la vez de pudor, ya que me lo conceden por algo que me gusta tanto hacer como es escribir.

Por otro lado, navegando, navegando, llegué a El blog de Pepe Contreras, la interesantísima bitácora de Pepe Contreras, uno de los más influyentes e importantes periodistas andaluces, y escribí algo en ella. Después de tiempo de no vernos, se estableció el contacto, ya que tuvo el detallazo de llamarme para saber de mi vida, y ha escrito esto en su blog (¡que tiene más de tres millones y medio de visitas!):

Hoy he hablado con Belén Peralta, a la que conocí hace dos años en Onda Cero Cádiz, en la única ocasión en la que el maestro Pepe Fernández contó conmigo en su tertulia. Belén trabaja ahora en una editorial, es bloguera y poeta. Su primer libro, que acaba de publicarse, "Recorrido sentimental por la ciudad de Cádiz" (Ediciones Absalon), es uno de los más vendidos en las librerías de Cádiz. Belén se ha lanzado al ciberespacio, es bloguera y disfruta con ello. Su bitácora se llama "Cerezas y guindas". Y es buena escribiendo...

A mí estas cosas es que, repito, me llenan de orgullo, pero me entra un "corte"... (Pepe, mira que llamarme poeta...) De todas formas muchas, muchas gracias por vuestros halagos, premios y reconocimientos porque son por algo que me llena y me gusta tanto.

Gracias a todos ustedes (a todos vosotros), porque en definitiva son los que hacen (sois lo que hacéis) que esta cajita se vaya llenando, noche a noche, de sabrosas cerezas y guindas. Vosotros y nadie más. Ni siquiera yo.

sábado 2 de agosto de 2008

Las tres sirenas





Esta es la historia de tres sirenas que fueron engañadas por un Neptuno que no tenía corazón ni sentimientos. La historia de tres mujeres, sirenas cada una en un mar diferente -el Atlántico, el Mediterráneo, y el Pacífico-, vapuleadas en su corazón de forma distinta, pero siempre con el mismo resultado: una enorme grieta, dolorosa como una llaga y profunda como una sima.


Lo curioso de este caso es que me han dicho que a pesar de que las sirenas, como las ondinas y las hadas, sean seres fantásticos, sí vivieron esta situación... Quítenle la cola a las sirenas, pónganle piernas y pies, y zambúllanse en la historia...

Por fortuna, la sal del agua marina cura las llagas y me comentan que al menos una de ellas está, desde hace ya mucho tiempo, definitivamente curada. No sé qué habrá ocurrido con las otras dos sirenas...

Probablemente no entiendan nada, pero yo sé lo que me digo. ;-))




La sirena, desesperada, ahíta de buscar en cuerpos anónimos un calor que no encontraba cerca, se sumergió en un mar azul profundo destinado en realidad a otra sirena que, como ella, también estaba sola.

La primera ya disponía de un cuerpo cercano, caliente, que le procuró su simiente una vez para perpetuar su especie, pero no le daba más vida que aquella, vacía, gris, triste y solitaria, en su roca emergente de un mar mediterráneo de espuma. Naufragó y arrastró tras de sí a la otra sirena, la que sí estaba definitivamente libre, la que estaba bañada por el frío mar atlántico que un día prometió mostrar; la que cada día, y cada noche, y cada tarde, y cada madrugada, se veía arrullada por los ecos de ese Neptuno vestido de azul marino que, un día, le arañó inmisericordamente el corazón.

Hubo una tercera sirena, bañada por el Pacífico, pero esa casi es historia. Se hundió del todo en los engaños de un color traicionero.

Las tres sirenas creyeron en sus palabras de amor. Pero las tres olvidaron que el
azuloscurocasinegro es sólo un color. Sólo eso… Y un color jamás podría dar más de lo que pretende, que es cambiar el color de las cosas, las percepciones del alma. Un color no puede ofrecer amor bajo el estigma de la mentira.

jueves 31 de julio de 2008

Sin comentarios



Extraído directamente de El País Digital, en su edición de hoy. La entrada "Reflexiones y comentarios", toma esta noche más valor que nunca, pues sin duda es un dato para reflexionar: casi la mitad de los españoles no lee jamás. Qué poco gustan los libros. Qué pena más grande. :-(((


Casi la mitad de los españoles no abren un libro nunca o casi nunca.

Los madrileños son los que más leen de España; los extremeños los que menos.

El galés Ken Follet es el más leído.


AGENCIAS- Madrid/Valencia-30/07/2008

Los españoles mayores de 14 años que declaran leer como mínimo alguna vez a la semana lo hacen una media de 6,4 horas semanales, según ha revelado el Barómetro de Hábitos de Lectura y Compra de Libros del segundo trimestre de 2008, elaborado por Conecta Research & Consulting. El barómetro, confeccionado para la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE) y con el patrocinio de la Dirección General del Libro, Archivos y Bibliotecas del Ministerio de Cultura, indica que los lectores en España son un 54,7% de los mayores de 14 años.

De ellos, el 40,2% se considera lector frecuente, es decir, lee libros diaria o semanalmente y el 14,5% restante lee alguna vez de forma mensual o trimestral. De entre el 45,3% considerado como no lector, el 30,8% revela que no lo hace nunca, según este estudio, difundido hoy por la FGEE.

Además, los lectores españoles leen de media 9,3 libros al año, y el 57,9% de ellos compró algún libro en el último año. El 51,3% prefirió hacer sus adquisiciones en una librería mientras que el 31% optó por las bibliotecas.

Como ya sucedió en el barómetro del primer trimestre de 2008, el grupo de población que lee más es el comprendido entre los diez y los trece años, que cuenta con un índice de lectura del 83,7%. Las cifras de lectores también aumentan en los entornos de mayor población y entre las personas que tienen mayor nivel de estudios.

Títulos de éxito

Los títulos del escritor galés Ken Follett Los pilares de la tierra y Un mundo sin fin son los más leídos por los mayores mientras que los de la saga de Harry Potter, y Kika Superbruja y Memorias de Idhum son los más populares entre los lectores infantiles.

Por comunidades autónomas, siete de ellas superan la media española. En este sentido, Madrid se sitúa a la cabeza con un índice del 65,7 % y le siguen Cataluña (59,3 %), Canarias (58,7 %), Asturias (58,4 %), Aragón (58,2 %), País Vasco (57,4 %) y Baleares (57 %).

Los que menos leen

Cantabria y Navarra son las dos únicas comunidades que igualan la media nacional con sendos índices de 56,9 %. Las comunidades donde de menos se lee son La Rioja (55,8 %), Comunitat Valenciana (55,1%), Murcia (54,9 %), Castilla y León (54,3 %), Andalucía (52,2 %) Castilla - La Mancha (51,8 %), Galicia (51,2 %) y Extremadura (49,5 %).

martes 29 de julio de 2008

Vivir, morir






Habité en la chispa de tus ojos.

Paseé por las calles de tus brazos.

Me detuve en los lunares de tu vientre.

Caminé por los pliegues de tu piel.

Moré en el recodo de tu regazo.

Seguí el sendero del hilo de tu risa.

Perseguí el beso constante de tus labios.

Me acurruqué en tu cuello como casa.

Me deleité con el burbujeo efervescente de tus pecas.

Me estremecí ante la caricia sutil de tus dedos.



Y, sin que tú estuvieras,

morí de absoluto amor por ti.

Y me evaporé.

martes 22 de julio de 2008

Lluvia






Nunca, nunca, tan pocas palabras tuvieron tanto significado... Buenas noches a todos.



Yo veía el sol en tus ojos, en tu preciosa sonrisa. Yo sentía el frescor de la lluvia en tus cosas, entre las líneas escritas con mala letra en tus cuadernos. Me gustaba imaginarte de mayor, acunando las esperanzas que deposité en ti.

Ahora, que apenas te veo, que apenas sé de ti, más veo el sol, más siento el frescor, más te imagino. Y no desfalleceré hasta que pueda tener tu lluvia entre mis manos. Y mojarlas con ella.

lunes 21 de julio de 2008

Estremecimiento








Hoy le quiero dedicar este trocito de mí a Ybris y a Neander, por lo que he sentido en muchas ocasiones leyendo su magnífica poesía.





Me estremezco si siento por mis hombros tu sombra acechadora, pero no peligrosa: más bien con ese sabor de magia que tanto me gusta. Me estremezco también si te adivino, si no dejas verte, todo tú, y no terminas de mostrarte. Me estremezco, por fin, si ante mí te apareces, y, deshaciéndote de sombras, eres lo que soñaba.

Bajo cualquier circunstancia, siendo tú, y sólo tú, lo logras.


viernes 18 de julio de 2008

Buceando en tus ojos (para hallar mi respuesta)



Especialmente para mi amigo Fermín Gámez porque en el último párrafo mezclo los verbos en pasado, con el presente y el futuro... con lo que a él le gusta eso ;-)


Tradúceme esa mirada,

porque no me creo aún que me la dediques.

Si me nombras tu princesa,

es demasiado.

Si en tus ojos soy doncella,

me parece excesivo.

Si silvestre mozuela,

yo soy de ciudad.

(Por tanto, no puedo ser yo).

¿Quién soy, dime, que me miras así?

El día que lo descubra,

me diluiré en tus aguamarinas

y nunca podrás encontrarme.

Sonreiré entonces…

porque al fin la respuesta hallé:

soy, simplemente, parte de ti.

jueves 17 de julio de 2008

Una pizquita de vanidad (II parte)



Amigos, de nuevo van a permitirme que me eche por encima otra pizquita de vanidad (si es que ésta es tangible y/o cuantificable) porque hoy, en Diario de Cádiz, aparece mi libro como el cuarto más vendido en Cádiz según la librería Manuel de Falla. Ahí, en esa maraña diminuta de letras (lo siento, pero no lo he podido escanear de tal forma que salga más grande), están mi nombre y el de mi libro. Mi primer libro (y espero que no sea el último, claro).

Bueno... pensándolo bien, no es exactamente vanidad. Es que estoy muy, muy contenta. Y quería compartirlo con ustedes. :-)))))

miércoles 16 de julio de 2008

El heredero




Durante cerca de seis años escribí una columna quincenal de opinión en Diario de Cádiz, en su edición de El Puerto de Santa María. Bajo el epígrafe El candié, nos íbamos turnando una serie de periodistas, autores, escritores y personajes nacidos en dicha ciudad o que, como en mi caso, estuviésemos ligados a ella de alguna manera -en mi caso a través de mi trabajo como locutora y redactora en Radio Puerto-, para analizar la actualidad social, política, económica, etc. Generalmente la columna trataba temas de la ciudad, aunque de vez en cuando comentábamos temas más globales.

Esta columna que traigo hoy aquí fue publicada el once de mayo de 2005, justo unos días después de que se anunciara el primer embarazo de doña Leticia, Princesa de Asturias. Leonor venía de camino.




EL HEREDERO


Ella se tocó el vientre, más que plano, planísimo. Un vientre elástico y duro, propio de una joven mujer que aún no había experimentado la sensación de movimiento dentro de él: primero, de forma casi imperceptible; luego, como pequeñas mariposas aleteando en su interior; más adelante, bultitos de codos y piececillos que intentaban buscar un hueco imposible entre líquido y silencio. Y finalmente, la luz.

Él se acercó amorosamente. Era un hijo ansiado, querido, deseado. No sólo eran ellos los que habían buscado de una forma un tanto desesperada ese ser. Tan angustiados estaban, que incluso planeó por la cabea de los más viejos del lugar que el joven había cometido un error eligiendo a la mujer equivocada; que no era fértil.

Ella con anterioridad había estado unida a otro hombre, y, aunque para los demás no era motivo precisamente de orgullo, tampoco lo sería posteriormente de rechazo. Por lo tanto, terminó desposándose con aquel joven alto y apuesto, que habría de convertirse en su compañero hasta el fin de sus días.

Ya todo estaba decidido. Tras el tropiezo del primer fracaso sentimental, la joven había sido elegida por el hombre que se suponía la haría feliz durante años y años. La colmaría de caricias, de palabras entretejidas de promesas de amor a la luz de la luna.

Los dos compartían gustos, aficiones, y aproximadamente la misma edad. Sí, ambos eran fértiles, y se suponía que al poco tiempo empezarían a tener una prole con la cual perpetuar su especie. Alegrarían a su familia; el resto de la sociedad respiraría satisfecha porque la estirpe no moriría en el matrimonio. Un heredero estaba en camino.

Ella se volvió a tocar el vientre plano y elástico, y le devolvió a su esposo una sonrisa llena de miedo. Se despidió de él mientras el resto de la familia lo arropaba a medio metro de distancia. Habían pagado un dineral que aún no sabían cómo iban a poder devolver, para así poder ayudar a la joven a llegar al país de Jauja, envenenado y mentiroso, donde el trabajo no se encontraba a la vuelta de la esquina. Lo único que se veía al llegar a las costas eran patrulleras de la Guardia Civil y voluntarios vestidos de rojo con unas cruces en sus gorras.

Mantas, calor y caras de resignación ante la marea humana que venía en patera. Seguro que el heredero de la joven no correría la misma suerte que el que nacería a la vez que él en Madrid, nieto de Reyes y envuelto en oropeles.


martes 15 de julio de 2008

La genialidad de Galeano





Sigo con los "Espejos. Una historia casi universal" (Ed. Siglo XXI), de Eduardo Galeano. Y estoy devorando, más que leyendo, las múltiples anécdotas de la historia pasadas por el tamiz magistral de este uruguayo al que cada día me alegro más de haberlo conocido.

Una maravillosa muestra de este libro: "Leonardo". Lean y juzguen. Para reflexionar, sin duda.




LEONARDO

"A los veintipocos años, los vigilantes de la moral pública, los Oficiales de la Noche, arrancaron a Leonardo del taller del maestro Verocchio y lo arrojaron a una celda. Dos meses estuvo allí, sin dormir, sin respirar, aterrorizado por la amenaza de la hoguera. La homosexualidad se pagaba con fuego, y una denuncia anónima lo había acusado de cometer sodomía en la persona de Jacopo Saltrelli.

Fue absuelto, por falta de pruebas, y volvió a la vida.

Y pintó obras maestras, casi todas inconclusas, que en la historia del arte inauguraron el esfumado y el claroscuro;
escribió fábulas, leyendas y recetas de cocina;
dibujó a la perfección, por primera vez, los órganos humanos, estudiando anatomía en los cadáveres;
confirmó que el mundo giraba;
inventó el helicóptero, el avión, la bicicleta, el submarino, el paracaídas, la ametralladora, la granada, el mortero, el tanque, la grúa móvil, la excavadora flotante, la máquina de hacer espaguetis, el rallador de pan...
y los domingos compraba pájaros en el mercado y les abría las jaulas.

Quienes lo conocieron dijeron que jamás abrazó a una mujer, pero de su mano salió el retrato más famoso de todos los tiempos.

Y fue un retrato de mujer".


Sin comentarios. Bueno, sí... bellísimo, magistral.

lunes 14 de julio de 2008

Día y noche





Ventura de tus besos,
dicha de tus abrazos,
gozo de tu sonrisa,
tortura de tu rechazo.

Alegría de mi vida,
felicidad hecha nombre,
risa siempre divina,
pena como la noche.

Tú, regalando poesía,
tú, mi bastón y cayado,
tú, alimentando mis versos,
tú... invisible enamorado.

sábado 12 de julio de 2008

Ausencia circular




La ausencia de tus manos en mi piel,

inquietante, desoladora,

pregunta por ti.


No sé contestar.


Ignoro dónde has ido,

si una ruta de vuelta guiará tus pasos

de nuevo hacia mí.

No quisiera tenerte tan lejos

que no puedas contestarme.

Ternura ciega que no puedo ver,

vacío inmenso que no he de tener,

frialdad de tu ausencia,

destino de hiel.


El helado acíbar de tu ida,

inquietante, desolador,

pregunta por mí.


...Y no sabes

-no quieres, no puedes,-

contestar.

viernes 11 de julio de 2008

Una ganga demasiado cara




Último día (snif) en el taller, y despedida de mis compañeros y de Víctor. Ha sido una semana intensa en la que he aprendido mucho y he gozado, de verdad, con excelentes escritores y mejores personas. Por supuesto, si mi horario me lo permite, me encantaría repetir el verano que viene.

Hoy el trabajo tenía que ver con la estructura y las escenas de una historia. Víctor propuso que, en unos quince o veinte minutos, escribiéramos un relato en el que alguien es invitado a tomar café, se queda solo y en ese momento, ocurre algo que forma un estrépito y un destrozo en la casa. Y salió esto, que gustó a todos, especialmente a mi profe. Según Víctor, se ve claramente como voy anticipando muchos detalles para llegar a un lógico desenlace final. Le voy a echar de menos.




UNA GANGA DEMASIADO CARA


El autobús había tardado más de la cuenta y ya me estaba impacientando porque sabía que iba a llegar tarde. Diego Márquez, el adjunto a la dirección, hacía dos meses que había llegado a la empresa, y, además de dar muestras de una inteligente lucidez y de una fuerte competitividad, quería ofrecernos su cara más amable a los que éramos ahora sus nuevos subordinados. Para ello se le ocurrió ir quedando en días alternos con los miembros del área comercial para tomar café en su casa. En realidad no era de su propiedad; se trataba de un precioso chalet con jardín que parecía descomunalmente grande para una sola persona como pude constatar en su momento. Pero lo alquiló, según nos contó, porque se lo dejaron a un precio muy bajo. “Inusualmente bajo” – pensé cuando, nada más bajarme del autobús, lo vi al toparme con la verja de hierro de la entrada. Prácticamente de un salto se podría acceder desde el vehículo a la casa.

Me disculpé por mis diez minutos de retraso pero Márquez se mostró muy cordial y alejado de su figura seria de superior mío. Quizá por ello me sorprendió ver detalles en su casa que le alejaban de este estereotipo, como una colección de figuritas de Stars Wars, o bocetos de manga esparcidos aquí y allá, que le dibujaban ante mí como un auténtico freaky.

Mi jefe me miró como queriéndose disculpar por ese trocito de su intimidad que supondría toda una orgía para un coleccionista de cosas raras, pero le sonreí quitándole importancia, porque a fin de cuentas, cada uno tiene en su casa lo que le da la gana.

Mientras saboreábamos un delicioso café e intercambiábamos anécdotas e intimidades, comenzó a sonar su móvil de una manera demasiado insistente, hasta el punto de hacerse molesto.

-Es mi hermano, disculpa un segundo– comentó, algo contrariado, una vez que había respondido al teléfono. – Tengo que ausentarme un momento para darle esos papeles que ves ahí.

Efectivamente, un sobre blanco de buen tamaño estaba sobre la mesita de entrada.

-No tardo nada; me ha dicho que está llegando. No te importa, ¿verdad? Sabes que estás en tu casa.

Asentí sin mucho convencimiento porque no me gusta quedarme solo en casas ajenas, y menos en la de un superior. Pero como sólo iba a ser un momento y me pareció una descortesía irme, permanecí sentado en el sofá.

Mientras esperaba que volviera mi jefe, miré desde el salón al jardín a través de la cristalera. El entorno era bonito, sí, pero consideré que la presencia del tráfico tan cerca le quitaba cierto encanto. “Las rosas y las petunias no casan bien con el humo y con ese ruido” –pensé.

Y en esas estaba cuando escuché un estrépito enorme que hizo que volviera mis ojos hacia el punto del jardín de donde provenía aquel ruido inesperado.

Asomando su morro aplastado entre los macizos de margaritas y hortensias, como si de una flor más se tratara, vi, asombradísimo, a un nuevo invitado que no esperábamos ni mi jefe ni yo: un camión de frutas y verduras que, probablemente, había tomado una curva a demasiada velocidad y se había precipitado sobre la casa.

Algunos melocotones aparecían diseminados por el césped, mientras el perro jugueteaba con ellos, y sorteaba algunos tomates espachurrados que se ofrecían como insólitas amapolas en el jardín.

“Con razón te pusieron el precio del alquiler inusualmente bajo, amigo. Esa carretera tan cerca”… -pensé, mientras el desconcierto se apoderó de la cara de mi jefe, caído por la sorpresa de bruces sobre el césped y aún con el sobre por entregar en su mano.


martes 8 de julio de 2008

Mi padre, yo, y una vieja Mobilette del 62




Segunda jornada de Taller de Escritura Creativa y yo, más entusiasmada por momentos. Vuelvo a repetir que me encanta el profe, Víctor García. Es un gustazo oírle y aprender de él y de mis compañeros. Qué delicia cuando compartes tus letras con otras personas que ya van predispuestas a oírte y a dejar que tú escuches sus secretos hechos palabra...

Hemos realizado un ejercicio que ya tuve anteriormente la ocasión de hacer, en el otro taller de cuentos que acabo de finalizar. Se trata de bucear en la mente y, mediante un ejercicio de la memoria, traer a colación algunos recuerdos muy concretos. Luego había que desarrollar uno de ellos.

Algunos de los míos fueron:


Me acuerdo de ese olor a obrador de confitería que siempre identifico como el olor más rico del mundo... después del olor de mis hijos, naturalmente.


Me acuerdo de la primera vez que leí, fascinada, "La increíble y triste historia de la cándida Eréndira y su abuela desalmada", con unos doce años.


Me acuerdo de cuánto me gustaba ensartar la punta de mi lengua en el agujerito de los caramelos Chimos. (Éste seguro que le encanta a Fermín Gámez, por aquello de la nostalgia :-)


Me acuerdo de las manos morenas de mi padre sobre las mías -yo, con seis años, sentada delante de él-, guiándome en una vieja Mobilette del 62.


A partir de este último recuerdo, he desarrollado esto que espero les guste, y que mereció buenos elogios tanto por parte de mis compañeros como por la de mi profe. Estoy muy orgullosa porque es algo que viví realmente con una de las personas más importantes de mi vida... y estoy orgullosa porque Víctor me ha dicho que le están gustando mucho mis textos... :-)




Para ese puñado de incondicionales que me lee noche a noche, y aún no sé muy bien por qué...




Aunque en su momento no fuera una motocicleta especialmente cara, ahora, al menos entre los coleccionistas nostálgicos, costaría una pequeña fortuna. Y no sé cuánto pagarían por ella, de tener una delante. Pero si yo con ello recuperara de nuevo a mi padre, aunque fuera por unas horas, no dudaría en dar lo que no tengo y más. Y no sólo por tenerle delante, lleno de vitalidad y fuerza, sino también por sentirlo detrás de mí, su cara pegada a la mía y el viento besándonos a ambos...

A mi padre le encantaba montarme en su vieja Mobilette del 62 y llevarme a dar una vuelta. Yo era su pequeña princesa, la que estaba siempre dispuesta a subirse a aquel cacharro, desafiando años y achaques propios del motor. Y lo hacía, además de por el viaje en sí, y por notar el viento fresco atizándome en la cara casi sin piedad, por sentirme durante un rato protegida, resguardada de los males del mundo sabiendo que aquellas manos morenas que agarraban fuertemente las mías estaban dispuestas a cortarle la cabeza a los dragones que quisieran molestarme, a los ogros ansiosos por devorarme, a los gnomos malvados que anhelaban encerrarme en sus mazmorras. Las manos morenas de mi padre sobre las mías, eran el escudo protector de aquella princesa motorizada que en pocos años debía enfrentarse a la maldad del mundo. Mi padre era entonces mi guardián, y su vieja Mobilette del 62, el corcel poderoso que abría caminos y despejaba de facinerosos las sendas. Y yo, tan aliviada, tan segura, y tan feliz.


lunes 7 de julio de 2008

Un trocito de caramelo amargo




Hoy lunes, siete de julio, he comenzado un taller de 25 horas sobre Escritura creativa, dentro del marco de los Cursos de Verano de la UCA (Universidad de Cádiz). Me ha hecho muchísima ilusión matricularme y volver a retomar el gusto por escribir, ya que todos ustedes saben que he pasado por unos días de bajón a la hora de ponerme a ello. Me ha encantado Víctor García, nuestro profe, y también nuestra clase, una fenomenal ensalada de ocupaciones, sexos, procedencias y edades.

El primer ejercicio propuesto ha sido el del binomio fantástico: se escogen dos palabras al azar y de ahí nace un relato. En nuestro caso, cada uno escribió en dos papelitos dos sustantivos, los mezclamos todos, y cogimos cada uno dos de esos papeles. A mí me tocaron "Luna" y "Caramelo" y, en veinte minutos, el tiempo propuesto, nació este relato que ha tenido bastante éxito entre mis compañeros y mi profe, y ahora espero les guste a ustedes.



Con todo mi cariño, para Fauve, eterna enamorada de su gato, y para Ana, que siempre regala hermosos versos mientras vuela en círculos alrededor de nuestras cabezas.




Mi hijo Jaime siempre había sentido una fijación obsesiva por la luna. Seguramente su destino lo marcó la hermosa luna llena, redonda y blanca como un queso de pueblo, que lucía en la noche en que nació. Las enfermeras bromearon por ello y dijeron de él que parecía un pequeño hombre lobo, porque no paraba de berrear, pero yo sé que era su particular manera de dar gracias por haber nacido en una noche de luna flagrante, que dañaba casi al cielo de rotunda que era.

Conforme fue pasando el tiempo, Jaime se fue interesando más y más por el mundo que le rodeaba. Le apasionaba, como a todos los niños -aun a los exentos de crueldad-, dar trompicones con sus dedos a los cuernos chiquitines de los caracoles. Le divertía ver aquellos apéndices retráctiles, esas cabecitas asustadas que se refugiaban en las conchas, la lucha del animal por huir de los dedos infantiles. También le gustaba observar el vuelo elegante y colorido de las mariposas del jardín, el revoloteo constante que seguía con ojos ensimismados, sentir el olor a lavanda que se desprendía de las plantas mientras corría persiguiendo a aquellos insectos.

Pero, sobre todo, lo que adoraba Jaime era mirar a la luna. Se fijaba en aquellas manchas oscuras, en el halo que la rodeaba los días en los que, como cuando él nació, aparecía más ancha que nunca. Hasta que una noche me dijo que la luna era de caramelo.

Con el mayor tacto posible para no dañar la inocencia de sus cuatro años, le expliqué que la luna no era de caramelo. Que se componía de polvo y rocas, y que era seca como la fuente de un parque abandonado.

Jaime, con la obstinación propia del que está convencido de tener la verdad en su mano, me siguió diciendo que la luna era de caramelo, que era tan bonita que tenía que serlo a la fuerza. Y que él me lo iba a demostrar.

Ahora, cuando a la luna le falta un buen trozo porque está en la fase menguante, sé que mi hijo Jaime, el que se subió al tejado de la casa para estar más cerca de la luna y así probar su sabor a fresa y menta, se ha comido un pedacito. El mismo que le falta y que no deja ver. El mismo que causó que Jaime desapareciera de mi vida, que, desde entonces, se ha convertido en un caramelo amargo. Como lo es su trocito vacío de luna.

domingo 6 de julio de 2008

¿Podemos? ¡¡Claro que podemos!! :-)))))))))








Lo confieso: no soy muy futbolera. Pero el domingo pasado sufrí, me emocioné y me desgañité cantando el gol de la selección española que le hacía campeona de Europa.

Pero confieso que el tenis es mi debilidad. Adoro ver tenis (que no jugarlo, pues soy bastante mala), y si es de buena calidad, pues, claro, mejor que mejor. Añoro los partidos de Steffi contra Arantxa, los de Bjorn Borg, Agassi, Edberg... y vibro, alucino, con los de Nadal y Federer.

Me gustan muchísimo más los partidos sobre tierra batida, de ahí que todos los años vibre con el Roland Garros. Los partidos sobre hierba no me llaman tanto la atención, y por eso Wimbledon no me dice demasiado. Pero este año era diferente. Este año todo estaba a favor para que Nadal venciera de una vez a ese maravilloso jugador, ejemplo de elegante caballero en la cancha, que es el suizo Roger Federer. Confieso que desde el principio, a pesar de estar animando incansablemente a Nadal en sus golpes más rotundos (estoy un poco afónica :-), pensaba que Federer iba a alzarse con la copa. Pero no. Rafa ha sacado la furia española del "Podemos"... y ahí lo tenemos, tirado en la hierba londinense, dando una bofetada sin manos gracias a su excelente juego a prácticamente todo el público, que, como es habitual, estaba de lado del suizo. Esa imagen es todo un símbolo, sin duda. Un símbolo de la euforia, de la absoluta felicidad.

Rafa, felicidades, campeón, y por favor, disculpa a los incrédulos, como yo, que veíamos muy complicado que ganaras al caballeroso Roger en la hierba. ¿Ves como sí has podido? :-)))

PD: Por cierto, ¡¡¡¡vaya partidazo!!!!

jueves 3 de julio de 2008

2.323

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