sábado, 23 de junio de 2007

Esos abuelos



Hoy, especialmente, para el Filósofo Cordobés






Llega el verano, concluye el curso, y los peques se enfrentan, alborozados, ilusionados, a algo más de dos meses de calor y juegos, de repaso para algunos, de largas tardes calurosas para otros, en las que incluso el aburrimiento llama a la puerta, de tantos días que son.


Suplen, amorosos, los brazos de papá y mamá porque ellos todavía no disfrutarán de vacaciones y el deber les llama en forma de trabajo. Son los abuelos.


Hay muchos tipos de abuelos. El jovial, eternamente joven, que está deseando que le llegue la prejubilación para apuntarse con su pareja a los viajes del IMSERSO y conocer Palma o Alicante por un módico precio. Hay otro, el que no tiene nietecillos que llevar al parque o a los que llevar a la peluquería para que le recorten las puntitas y el flequillo, y se quedan mirando a los otros con sana envidia preguntándose qué pasó, dónde están aquellos nietos que nunca conocerán porque nunca existieron.


Existe otra clase de abuelo: el que está por desgracia bastante pachucho y apenas puede con su alma, así que díganme qué no será con su cuerpo maltrecho, ahíto de trabajar y darlo todo y ahora contando las horas para que cuando llegue la de la verdad, le coja con dos narices y sepa enfrentarse con valor a la parca.


Y hay, finalmente, otro tipo, compendio de todos ellos. El abuelo jovial, a pesar de los dolores, de los achaques y sufrimientos, que no realiza ese viaje soñado a Palma o Alicante, y que precisamente se muestra así, eternamente joven, porque sólo tiene la bendita opción de alegrar a sus nietecillos llevándoles al parque o a la peluquería, para, con ojos soñadores de abuelo embobado, observar a su nieta, como una prematura señorita, muy quietecita en el sillón del peluquero mientras las puntitas caen al suelo.




7 mordiscos a esta cereza:

Un filósofo cordobés dijo...

Gracias. Tienes el don de atinar los personajes. Antes fué la eclosión erótica de un hombre. Hoy la ternura del abuelo. Eres una caja de sorpresas... agradables

Guinda de Plata dijo...

Muchas gracias por sus palabras. Me gusta escribir historias de uno y mil personajes, y me encanta adentrarme en la psicología de ellos. Imaginar cómo son, cómo se desenvuelven en las distintas situaciones, cómo hablan, cómo piensan, cómo actúan, incluso yendo más allá, cómo huelen, a que sabría su piel si se les pudiera probar...

Son mis personajes y me gusta mucho dotarles de vida.

Un beso, Filósofo.

embolic dijo...

Buenos días Guinda.

Anónimo dijo...

Buenos días Guinda.
Te han dejado un regalo, ¿no pasarás a recogerlo?

Guinda de Plata dijo...

Buenos días a todos.

Anónimo, no sé qué regalo es, ni dónde está, de verdad.

Gracias por pasarse por aquí.

B.

Dr. Krapp dijo...

Debería estar la envidia en el listado de enfermedades que causan invalidez absoluta. Este pobre doctorcito te tiene una envidia horrorosa por lo bien que escribes y sobre todo por lo bien que percibes la realidad que te rodea.
Besos cálidos desde el Noroeste

Guinda de Plata dijo...

Envidioso, nunca.

Sensible -a pesar de esa coraza- y maravilloso escritor, siempre.

Le admiro y lo sabe, doctor.

Belén.

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