martes, 8 de julio de 2008

Mi padre, yo, y una vieja Mobilette del 62




Segunda jornada de Taller de Escritura Creativa y yo, más entusiasmada por momentos. Vuelvo a repetir que me encanta el profe, Víctor García. Es un gustazo oírle y aprender de él y de mis compañeros. Qué delicia cuando compartes tus letras con otras personas que ya van predispuestas a oírte y a dejar que tú escuches sus secretos hechos palabra...

Hemos realizado un ejercicio que ya tuve anteriormente la ocasión de hacer, en el otro taller de cuentos que acabo de finalizar. Se trata de bucear en la mente y, mediante un ejercicio de la memoria, traer a colación algunos recuerdos muy concretos. Luego había que desarrollar uno de ellos.

Algunos de los míos fueron:


Me acuerdo de ese olor a obrador de confitería que siempre identifico como el olor más rico del mundo... después del olor de mis hijos, naturalmente.


Me acuerdo de la primera vez que leí, fascinada, "La increíble y triste historia de la cándida Eréndira y su abuela desalmada", con unos doce años.


Me acuerdo de cuánto me gustaba ensartar la punta de mi lengua en el agujerito de los caramelos Chimos. (Éste seguro que le encanta a Fermín Gámez, por aquello de la nostalgia :-)


Me acuerdo de las manos morenas de mi padre sobre las mías -yo, con seis años, sentada delante de él-, guiándome en una vieja Mobilette del 62.


A partir de este último recuerdo, he desarrollado esto que espero les guste, y que mereció buenos elogios tanto por parte de mis compañeros como por la de mi profe. Estoy muy orgullosa porque es algo que viví realmente con una de las personas más importantes de mi vida... y estoy orgullosa porque Víctor me ha dicho que le están gustando mucho mis textos... :-)




Para ese puñado de incondicionales que me lee noche a noche, y aún no sé muy bien por qué...




Aunque en su momento no fuera una motocicleta especialmente cara, ahora, al menos entre los coleccionistas nostálgicos, costaría una pequeña fortuna. Y no sé cuánto pagarían por ella, de tener una delante. Pero si yo con ello recuperara de nuevo a mi padre, aunque fuera por unas horas, no dudaría en dar lo que no tengo y más. Y no sólo por tenerle delante, lleno de vitalidad y fuerza, sino también por sentirlo detrás de mí, su cara pegada a la mía y el viento besándonos a ambos...

A mi padre le encantaba montarme en su vieja Mobilette del 62 y llevarme a dar una vuelta. Yo era su pequeña princesa, la que estaba siempre dispuesta a subirse a aquel cacharro, desafiando años y achaques propios del motor. Y lo hacía, además de por el viaje en sí, y por notar el viento fresco atizándome en la cara casi sin piedad, por sentirme durante un rato protegida, resguardada de los males del mundo sabiendo que aquellas manos morenas que agarraban fuertemente las mías estaban dispuestas a cortarle la cabeza a los dragones que quisieran molestarme, a los ogros ansiosos por devorarme, a los gnomos malvados que anhelaban encerrarme en sus mazmorras. Las manos morenas de mi padre sobre las mías, eran el escudo protector de aquella princesa motorizada que en pocos años debía enfrentarse a la maldad del mundo. Mi padre era entonces mi guardián, y su vieja Mobilette del 62, el corcel poderoso que abría caminos y despejaba de facinerosos las sendas. Y yo, tan aliviada, tan segura, y tan feliz.


5 mordiscos a esta cereza:

Fauve, la petite sauvage dijo...

Guindilla, no leas que esto no va contigo.

Víctor: una matrícula de honor para esta alumna que de aprendiz no tiene nada.
Qué suerte tienes de tenerla en tu grupo ;-)

Ya podéis seguir.

Fauve, la petite sauvage dijo...

Ayyyyy, "(...)tienes de tenerla(...)" Tres burradas en sólo tres letras. Mira, ya te he dado una idea para la clase, Víctor, XDDDDDDD.

Guinda de Plata dijo...

:-)))

Me quieres demasiado, Fauviña.

Tú y tus cosas :-)))))

Pero gracias. Por todo.

B.

Fauve, la petite sauvage dijo...

Nunca es demasiado.

Si fuera demasiado, no sería querer.

Y gracias a ti por darme estas alegrías y estos buenos ratos leyéndote.

Pinchos desde el NO (no, no son morunos, son pinchos pinchazos -como los de las rosas 8-) - ya que te gusta más mi vena puercoespina que la besucona, uf, claro, es que es la real, más arisca que yo no la hay...)



(minibiquiños pequeñitos XDDDD)

Guinda de Plata dijo...

Muchas gracias de nuevo por todos tus piropos. Un beso.

B.

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