domingo, 22 de julio de 2007

La dueña de mis sueños



Cierra los ojos.


Recuerda que no puedes abrirlos.







Estás desnudo, encima de nuestra cama. Hace calor. Sientes calor.


Yo estoy tumbada, estirada completamente encima de ti. Mis pies se enroscan en tus tobillos. Mis muslos comprimen los tuyos, los vientres se aplastan, mi pecho grávido cae sobre tu pecho y termina por perder su forma.


Mi cara está muy pegada a la tuya. Notas mi respiración, seca, tibia. Me oyes, excitado, y respiras a compás. Yo domino la escena, te observo, pero tú no puedes verme, y eso te desconcierta, y te excita aún más que mi propia respiración. Y te dejas vencer por mí.


Estás a mi merced, a mi capricho, haré lo que quiera contigo.


Acerco mis labios a tus párpados y te doy besitos chiquitines, casi imperceptibles. Desciendo por tu nariz también regalando pequeñas delicias en forma de beso. Con la punta de la lengua, como haciéndote burla, me divierto ofreciéndote pequeños golpecitos por tu cara hasta llegar a tu barbilla, que también beso con pasión. Me he saltado intencionadamente tu boca, porque en este paseo por tu cara quiero dejarla para el final.


A medida que he ido besándote, el calor y la comunión de mi cuerpo con el tuyo han hecho que una pátina de sudor nos separe. O nos una, como prefieras verlo. Un sudor que facilita que resbale sobre ti de forma malvada, provocando una fricción ardiente y maquiavélica que determina, por un instante, que abras tus ojos.


Quieto.


Te dije que los cerraras.


Tu sexo me arde a la altura del vientre y quieres jugar con él pero de momento, no te dejo. Espérate. Espérate a que mi lengua juegue a adivinar a qué sabe hoy tu boca. Mientras tanto, él bucea en los huecos de tus oídos. Aprovecha para seguir dando pequeños toquecitos, latigazos amorosos que humedecen tus orejas por dentro y te provocan mil escalofríos en medio del calor que hace. Y que sientes. Y que sentimos.


Notas como paso mi lengua por tus labios, por tus dientes, despacio, muy despacio, como si no tuviera prisa, como si la premura por lograr el premio de tu lengua enroscada en la mía no le importara demasiado.


Pero sí te importa. Y cuando la sientes luchando contra la tuya, decides que no puedes más y que es el momento de abrir tus ojos para mirarme mientras me penetras, yo encima de ti, ama y señora, pegada hace unos segundos y completamente estirada, pero ahora sentada sobre la dueña de mis sueños.

10 mordiscos a esta cereza:

Anónimo dijo...

Kerasaki, te tengo un poco perdida... De cuando en cuando viajo por aquí y te reencuentro, pero te echo a faltar ya sabes donde.

Un abrazo muy fuerte.

Guinda de Plata dijo...

Hola, amigo mío, porque sé que lo eres. Hoy mismo me estaba acordando de ti porque también sé otra cosa: que te debo un correo. Sé que me tienes perdida, aunque también sabes dónde encontrarme. Aún así, prometo escribirte y contarte.

Sé dónde me echas a faltar, pero... no me decido del todo a volver.

Un beso muy fuerte,

Tu kerasaki B.

Luciérnago dijo...

Delicioso. Pelín demasiado al grano... pero muy bien descrito y, nuevamente, súper cálido.

Guinda de Plata dijo...

Ay, mi querido Luciérnago... Si consideras que éste va un pelín demasiado al grano, quizá es que no hayas leído alguno de mis otros relatos que tengo por ahí...(emoticono sonrojado). Busca, busca en las entradas antiguas, y ya me contarás (emoticono sonriente, jeje).

Me alegro de que te haya gustado. Muchas gracias por leer y comentar. Me han encantado tus piropos.

Oye, qué buena tu página de los vídeos, me encanta.

Un beso,

Belén.

Luciérnago dijo...

Prometo buscar en las entradas antiguas ¡¡menuda tentación!! A mí, que me encantan las novelas de la Sonrisa Vertical... Por cierto, también me alucinan tus fotos. Especialmente, ésta. No sé si ya has escrito algún libro. Si no, deberías lanzarte. Un beso.

Guinda de Plata dijo...

Querido Luciérnago:

Se está terminando de maquetar el que será mi primer libro en el mercado, con prólogo del maestro Carlos Herrera, pero no será de ficción, sino un recorrido por la ciudad de Cádiz. Estará a la venta, si todo sale bien, antes de fin de año.

En cuanto a mis relatos, pues no, aún no los he publicado; con el tiempo espero hacerlo. ¿De verdad te parece que son publicables? Todo un honor. Muchas gracias.

Con respecto a la Sonrisa Vertical, fue una pena que se acabara ese certamen, hace ya algunos años. Se presentaron obras bastante buenas.

Me alegro sinceramente de que te gusten mis relatos, Luciérnago.

Te mando un beso de brisa atlántica.

Belén.

Guinda de Plata dijo...

Ah, y se me olvidaba: muchas gracias por el piropo a las fotos. Me encanta buscar fotografías adecuadas a los textos y me paso horas mirando y buscando fotos. Gracias, de verdad.

B.

Guinda de Plata dijo...

Con respecto a lo de publicar, Luciérnago, se me ha olvidado también comentarte que ya me pagaron el manuscrito de uno de ficción en clave más o menos de humor y que estoy a la espera de que se publique en un tiempo, aunque ese tardará más. Precisamente la entrada de anoche, Vuestro momento, pertenece a dicho libro.

Heredero de los Sueños dijo...

Que pergamino más placentero...

"Ama y señora" en la monta más fascinante del placer; como cabalgando sobre un viril deseo... de Reinado femino.

Que gusto.

Afectos.

HdQ

Guinda de Plata dijo...

Afectos, mi caballero.

No sabe cuánto agradece esta señora que se pase por estas humildes tierras.

Síga rondando por aquí que intentaré guiarle con la luz de más relatos placenteros.

Más afectos aún,

B.

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