miércoles, 3 de octubre de 2007

Me confieso


Me confieso: os tengo abandonados.


Tengo muchísimas ganas de pasarme por vuestros blogs respectivos, de enviaros esos correos prometidos, de escribiros esos relatos que un día os dije que os iba a regalar... Y yo, toda avergonzada, me confieso hoy y me disculpo por teneros a todos abandonados.


No es justo que porque yo me esté abandonando, os pague con la misma moneda. Y no lo es por el cariño que me demostráis, por vuestras palabras siempre de cariño, por apoyarme en todo y tenderme vuestros hombros cuando los necesito.


Es verdad que me encuentro muy cansada, que de ánimos estoy peor que nunca, que tengo muchas ganas de meterme pronto en la cama...


Os ofrezco una gran disculpa y un acto de contricción.


Lo necesito para no perderme en mis infiernos personales de culpa. No me gusta abandonaros... y estoy muy avergonzada.


4 mordiscos a esta cereza:

corsario sin patente dijo...

No me gusta cuando el alma anochece
y en terrible abismo cae la ilusión
Y no me gusta cuando sin razón
se arruga la tez, el alma envejece

No me gusta si tu voz enmudece,
si la guinda de plata es marrón
si sufre extraordinario corazón,
cuando la injusticia triunfal se mece.]

Sabe, mi guinda de plata picante
que tiene comprensión el desconsuelo;]
mas no razón en que salga triunfante]

Alzaras un día de nuevo el vuelo.
sabe que en la espera tendrás constante]
mil brazos que te levanten del suelo.]

Maria dijo...

Mucho ánimo

Guinda de Plata dijo...

Corsario, me has emocionado, de verdad... Qué bonito. Qué preciosidad y qué honor que me dediques una de tus poesías. No me merezco tanto, de verdad.

María, de verdad, no sabes cuánto me alegra verte por aquí. Te lo digo sinceramente, para mí es una alegría que me visites.

A los dos os mando un beso, sí, uno de los míos con sabor a jarabe de cereza.

Pero jarabe de dulce, no de medicina.

Belén.

woodyalle dijo...

No puede ni debe sentir vergüenza aquel que desborda generosidad como tú lo haces, guinda. Yo me siento honrado de contar con tu complacencia, con un poco de tu tiempo y con un mucho de tu dulzura a veces tierna, siempre ardiente y sincera.
Quisiera ser bastón y que me asieras con esas manos delicadas y que así siguieras alimentando mi ilusión.
Un tierno beso, guinda

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