sábado, 29 de septiembre de 2007

Papá...




Papá... Hoy hace doce años que emprendiste un nuevo viaje, en esta ocasión sin retorno.

Fuiste un hombre sencillo, cabal, muy moreno por el sol, ya que trabajaste durante muchas horas de tu vida de electricista al aire libre, subiéndote a postes, trabajando con cables, codo a codo con el peligro en una profesión en la que algún compañero falleció y otros vieron mutilados sus dedos y algo más por la traicionera corriente eléctrica.

Apenas viajaste en tu vida: tu humilde existencia se circunscribió a estar aquí en Cádiz, oliendo el aire de La Caleta o pisando los adoquines de la calle de La Palma, aquella que te vio nacer.

Pero tuviste una hermosa oportunidad: durante dos años, a causa del servicio militar, fuiste timonel del Buque Escuela Elcano, en una de las ocasiones en las que en su crucero de instrucción dio la vuelta al mundo. Tú entraste como un simple electricista, pero como marinero ocasional tuviste que aprender el lenguaje de las banderas o a subirte a esos mástiles imposibles.

Llevabas a gala el haber estado en Nueva York, Cuba, Guinea, Argentina y tantos otros lugares del mundo... En aquellos tiempos, 1956, ir hasta esos sitios para un chico sencillo como tú, era inimaginable. Por eso probablemente le diste mucho más valor aún del que por sí ya tenía. Y nos enseñabas postales, cartas y fotografías, mientras nos contabas una y mil historias. Conociste a mucha gente cada vez que arribaste a puerto. Y estabas orgullosísimo de ello.

Cuando, ahora hace doce años, caíste enfermo, y un tumor cerebral te volvió ciego y te trastornó, especialmente durante el último mes de tu vida, te dio por cantar en gallego. Yo no tenía ni idea de que conocieras el idioma. Y no lo sabías. Simplemente estabas rememorando aquellos días en Elcano, junto a compañeros de Galicia que te enseñaron canciones de allí mientras añoraban a sus madres y a sus novias. Por la enfermedad, volviste hacia atrás, recordando inconscientemente tiempos felices antes de partir...

Papá... Hoy hace doce años que te marchaste. No sé dónde estarás. Pero si eres al menos la cuarta parte de lo feliz que fuiste en Elcano, con eso me conformo.

Papá... sé feliz allá donde te encuentres.

6 mordiscos a esta cereza:

corsario sin patente dijo...

Nunha lancha de Marín
coa proa de carballo,
Nunha lancha de Marín
coa proa de carballo,
catro rapaces da Puebla
ui ai ai, ui ai ai,
roubarón un rodaballo;
catro rapaces da puebla
roubarón un rodaballo.

Mala chispa te coma
mala chispa che dé
mala chispa che mate
ai ai ie.

O patrón que os mandaba
era un rapaz de Marín,
O patrón que os mandaba
era un rapaz de Marín;
dicíalle o rodaballo:
ui ai ai, ui ai ai,
moito miras ti pra min;
dicíalle o rodaballo
moito miras ti pra min.

Mala chispa te coma
mala chispa che dé
mala chispa che mate
ai ai ie.

Foron a vedelo a lonxa
e con moito disimulo,
Foron a vedelo a lonxa
e con moito disimulo
¿E quén o foi a mercare?
ui ai ai, ui ai ai.
A filla do Cachirulo
¿E quén o foi a mercare?
A filla do Cachirulo.

Mala chispa te coma
mala chispa che dé
mala chispa che mate
ai ai ie.

Eiquí remata a istoria
do famoso rodaballo,
Eiquí remata a istoria
do famoso rodaballo;
que por non terche aceite,
ui ai ai, ui ai ai,
oubo que comelo asado;
que por non terche aceite,
oubo que comelo asado;

Mala chispa te coma
mala chispa che dé
mala chispa che mate
ai ai ie.

Vaya esta cantiga mariñeira en recuerdo de tu padre y de esos buenos momento que pasó abordo del Cano.

Seguro que figuraba en su repertorio.

Guinda de Plata dijo...

Eres un amor, Corsario. Sólo puedo decirte eso.

Biquiños y apertas, meu amigo.

B.

Dr. Krapp dijo...

13 años y cuatro meses del último viaje del mío.

Guinda de Plata dijo...

Doctor, me ha conmovido. Lo siento mucho, siento mucho saber de esa ausencia.

Le mando un beso y la promesa de una pronta visita a su espacio. Hoy no puedo, estoy rendida.

Biquiños,

B.

LUNATICA dijo...

Guinda, sé que ni siquiera puedo llegar a imaginar lo que se siente, pero lograste emocionarme. Mi padre es una figura demasiado importante para mí, de vida humilde como el tuyo, con muchos sueños incumplidos, pero un corazón lleno de amor. No quisiera ni imaginar la Vida sin él.
Lo bueno es que a ti tu padre, aunque ya no esté presente, te ha dejado de regalos hermosas historias y recuerdos que hacen que el día de hoy escribas de él con ese amor con que lo haces.

Un abrazo grande

Guinda de Plata dijo...

Gracias, cielo... gracias de verdad...

Besos de luna,

B.

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