domingo, 4 de octubre de 2009

La huida





Aire. Necesitaba aire fresco y por eso conduje sin saber a dónde iba. Ni siquiera recuerdo en qué momento cogí, furiosa, las llaves de la mesita del recibidor, y si ni tan siquiera si me miré al espejo. Supongo que sí, que eché un rápido vistazo para volver a ver lo de siempre, la misma cara de inepta, los ojillos tristes, la cara tan normal que desde luego no era candidata a que nadie de la calle, de las decenas de personas con las que me cruzaba a diario, pudiera acordarse luego de mí. Imagino que me estiraría bien el pelo, como suelo hacer, esté o no azuzada por la prisa o por la inquietud. En esos momentos era esa la sensación que me hormigueaba por todo el cuerpo y por eso quería salir, escapar, huir dentro de mi coche allá donde nadie pudiera encontrarme, donde sentirme sola consigo misma y no sola acompañada de los demás, que es como me sentía en esos momentos. Supongo también que el cuchicheo de los otros sería grande, que me mirarían espantados preguntándose que a dónde iba yo, con mi cara de inepta y mis ojillos tristes, si mi lugar en esos momentos era ese, precisamente ese, sin tener que moverme del sitio, escuchando plegarias y rezos, y mojando mi cara con las lágrimas de aquellos que se acercaban a darme un beso,  quizás dos.

Mientras conducía y el viento gélido entraba por la ventanilla bajada -bajada aposta, porque aún sintiendo el frío helador en los huesos, más penetraba en mi alma, y por eso no me afectaba, al contrario, quería, necesitaba más frialdad- recordaba del último día algunos fragmentos inconexos, desvaídos por el desfile de pastillas e inyecciones que me pusieron en menos de veinticuatro horas. Llegué a sentirme bien, y por ello ahora, mientras conducía y el frío y el viento y la lluvia que caía se me colaban por la ventanilla, comenzaba a todo lo contrario, a sentirme culpable, horriblemente monstruosa, por dejar que esas píldoras pudieran controlarme de la forma en que lo hicieron. Estaba tan enrabietada que ni siquiera tenía ganas de llorar. Lo que hice fue gritar. Me vino a la memoria en esos instantes Sally, la chica de "Cabaret" de ojos grandes como el mundo, que esperaba que pasara el tren para gritar y así desahogarse. Aproveché que estaba sola, en mi universo, dentro de mi coche -sucio, revuelto, con algunos juguetes de Óscar tirados aún por la alfombrilla casi mugrienta- para gritar, para lanzar ese aullido de dolor que me sobrecogía el alma, el mismo que hizo que una tarde de otoño cogiera sin pensar el coche y condujera a un camino sin rumbo porque sabía que, cuando volviera, mi Óscar, mi hijito, ya no volvería a estar en casa para recibirme con un beso. Se lo había llevado por delante, hacía veinticuatro horas, otro coche con otro conductor, otros gritos, quién sabe si otra risa o quizás otros ojillos tristes, en definitiva otra historia en su interior.

jueves, 1 de octubre de 2009

Inútiles escondrijos




Me hiciste daño un día.
Un día infame en que me desnudé entera ante ti.
Poco te importaron mis pechos, mi vientre,
mis piernas, mis pecas, mis hombros al aire.

Buscabas, querías, ansiabas mi alma.

Y desde entonces...
Guardo mi mirada entre recuerdos de espuma.
Escondo tus manos entrelazadas con las mías.
Oculto mi corazón a resguardo de tus besos.
Pero me transparento toda,
y no soy capaz de enterrarme
allá donde deseo,
muy lejos,
tan lejos,
tan lejos de ti...

miércoles, 30 de septiembre de 2009

Breve




Me notas, risueña y frágil, y te desarmo.
Esperabas de mí que fuera fuerte,
estruendosa como el crujido de las hojas al pisar,
magnífica como San Jorge en su caballo.

Te me quedas mirando.

Me notas, risueña y frágil, y te desarmo.
Y me quieres.

lunes, 28 de septiembre de 2009



Amigos, por si no tuviera bastante con uno con el que apenas doy abasto, voy y, en parte aleccionada por mi hija pero en gran parte porque llevo un tiempo rondando la idea, me abro otro blog. Si hace unos dos años no pensaba tener ninguno, ahora ya tengo dos blogs, dos criaturas distintas entre sí pero a las que intentaré llevar adelante lo mejor que pueda.

Abro La cajita de Peter Pan como homenaje a Michael Jackson. Sí, sé que está (tristemente) de moda tras su fallecimiento, pero lo mío, aunque agudizado ahora por la actualidad, viene de bastante antiguo, de cuando yo tenía unos ocho o nueve años y ya bailaba la música de los Jacksons Five, como he explicado aquí en otra ocasión. Así que me he decidido a abrir un nuevo blog en homenaje a un hombre que nunca pudo vivir su infancia y que por eso un día decidió que su héroe favorito era Peter Pan, el niño que jamás quiso crecer.

Les invito a que se pasen por La cajita de Peter Pan y que disfruten. Sobre todo que disfruten tanto como él lo hacía sobre el escenario, entregándose a sus queridos fans.

domingo, 27 de septiembre de 2009

THIS IS IT!!






Recordar a todos los fans y admiradores de nuestro Michael que dentro de unas horas se ponen a la venta las entradas para el estreno, el próximo 28 de octubre, de This is it!!, la película que recoge el material inédito de los ensayos de los conciertos que se hubieran celebrado en el O2 de Londres, y que llevaban ese mismo nombre. Ojo que la peli sólo se proyectará durante dos semanas. Y, por supuesto, espero, tal y como se ve en el trailer, que sea subtitulada y que no le doblen su maravillosa voz. Quiero oírle hablar, no sólo cantar.


Acabo de mirar y todavía no se pueden reservar. Imagino que será cuestión de horas, porque ya estamos dentro del día 27 de septiembre, el día  fijado para comenzar las reservas.

Michael, dulce ángel, siempre en nuestro corazón.

Edito a las 10.45 de hoy domingo:  ¡¡¡¡YA LAS TENGOOOOO, EL DÍA DEL ESTRENO, EN LA PARTE CENTRAL Y EN EL MEJOR HORARIO!!!! Faly, eres un crack, chiquilla... :-))

miércoles, 23 de septiembre de 2009

Espejo sin brillo






Me miro.

Me miro y no me encuentro en el espejo de tus ojos. Creí reconocerme un día, un día que queda ya lejano, cuando yo no tenía ganas de levantarme de la cama y tú, con paciencia infinita, me apartaste un mechón rebelde del rostro, me calzaste las zapatillas de peluche y, tomándome de la mano -yo desnuda, desnuda por dentro y por fuera, con esa desnudez que no provoca pudor alguno porque se muestra ante alguien que es parte de nosotros mismos- digo, tomándome de la mano -una mano lánguida, casi muerta, sin ansia por volver a palpar, ni a acariciar, ni a sentir-, me llevaste a la ducha. Abriste el grifo y el agua de lluvia sin lluvia brotó como un milagro, corriendo por mi cuerpo sin éste quererlo, sin desear comprender la acción benefactora de una buena ducha caliente. Cuántas veces en mi vida agradecí esa ducha vivificadora, dando gracias a quien hubiera sido por inventarla algún día, y ahora, metida en este oscuro abismo infernal, me parecía una auténtica tortura desnudarme, quitarme una a una las prendas, descalzarme, abrir el grifo, comprobar la temperatura del agua, mojarme, lavarme el pelo, enjabonarme, disfrutar del agua caliente corriendo por encima de mí, empapándome toda, cerrar el grifo, salir de la ducha, secarme, vestirme de nuevo, maldecirme una vez más casi sin ganas. Por eso tus manos terminaron haciéndolo por las mías.

Suspiro.

Me sigo mirando en tus ojos y sigo sin verme en su espejo. Quizá hace mucho tiempo que decidiste -cansado, abatido, derrotado- que la voluntad es mucha pero la fuerza, poca. Y pensaste que qué demonios hacías con una chiflada al lado, la triste estampa de la mujer que te enamoró, que con su risa, como Pilar Ternera, era capaz de ahuyentar a las palomas. Seguro que te hartaste de mi mirada vacía, sin ese brillo que busco ahora en el espejo de tus ojos, y donde ya no me veo reflejada.

Es una lástima. Ahora que disfruto viendo salir el sol, ahora que no me molesta que me husmee un  viejo perrillo abandonado, ahora que saboreo hasta la última cucharada de helado de mandarina, ahora que las Navidades no me parecen una chorrada, ahora que me apetece que llegue el invierno para acurrucarme en el sofá, abrazada a ti... Ahora que por fin tengo un aliciente para buscar más allá y verme reflejada en el espejo de tus ojos, tiraste la toalla y desapareciste. Me siento muy sola sin ti.

lunes, 21 de septiembre de 2009





Pocas palabras puedo añadir a la magnífica gesta de la Selección Española de Baloncesto. Sólo GRACIAS por los momentos maravillosos que nos hacéis pasar a los aficionados, GRACIAS por estas medallas históricas que os habéis colgado al cuello esta noche, GRACIAS por ser un equipo de verdad, de grandes amigos y excelentes deportistas. GRACIAS a Pau Gasol, por ser el extraordinario jugador que es y por haberse metido en el quinteto de mejores jugadores y haber conseguido el trofeo al mejor jugador del torneo. GRACIAS a Juan Carlos Navarro, mi Bomba Navarro, al que tanto admiro y que tanta satisfacción me ha reportado cuando ha subido por encima de su cabeza el magnífico trofeo de campeones.

GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS. :-)))))))))))

domingo, 20 de septiembre de 2009

Voces de ángeles





El pasado viernes por la noche tuve la magnífica ocasión de acudir con mi hija Laura a uno de los  tres conciertos de la gira española de los muchachos del coro de Saint-Marc (Lyon, Francia). O lo que es casi lo mismo: Los chicos del coro. (Digo casi porque lógicamente, con el paso del tiempo, las voces van transformándose y los chicos que salían en la película ya no son los que están de gira actualmente).

Imagino que muchos de ustedes habrán visto la película, deliciosa e inolvidable. Y que se habrán enamorado de su banda sonora  y de las voces de esos niños rebeldes, con complicadas vidas de solución difícil que veían en la música coral una preciosa tabla de salvación.

Laura y yo conocíamos la banda sonora de la película (ella aún no ha visto el film pero pronto lo hará), por lo que estábamos deseosas de ir a un marco tan espectacular como es el Gran Teatro Falla para degustar auténticas voces de ángeles. Además, la expectación era enorme, pues desde hacía muchos días las entradas estaban agotadas. Allí no cabía ni  un alfiler.

Fue una verdadera lástima que no toda una orquesta acompañara a los chavales, tal y como he visto en algunas grabaciones por internet, pero aún así, es decir, con la sola compañía de un piano de cola, el ambiente fue sencillamente maravilloso. Qué conmovedor concierto, qué bonito, qué bálsamo para el espíritu... Fue una hora y media de precisión, de espléndida armonía, con un descanso de unos diez minutos incluido, que se nos hizo corto. Quizá por ello los niños tuvieron que hacer tres o cuatro bises, porque los que estábamos compartiendo aquellos momentos mágicos no queríamos dejar escapar a aquel grupo: un auténtico coro de voces de ángeles.


martes, 15 de septiembre de 2009


Se llamaba Fawziya Ammodi y era yemení. Murió en el parto, tras tres días agotadores, horribles, de los de no poder ni imaginárselos, entre dolores de agonía y sudor pegajoso empapándola desde la cabeza hasta los pies. No quiero imaginarme su cara de sufrimiento, porque sé lo que es un parto malo -en un hospital con las últimas tecnologías y un completo equipo de médicos y enfermeras pendientes de mí-, cuanto más en un país como Yemen, que no está precisamente a la vanguardia de los adelantos médicos.

Fawziya jamás podrá ver a su bebé, ni éste disfrutará del aliento cálido de su mamá, ni de sus caricias tiernas, ni del amor que en este caso, aún preñado de pobreza, no saltaría por la ventana, ya que el amor de unos padres por sus hijos supera todo lo imaginable. Fawziya cerró sus ojos, desangrada por falta de asistencia médica, tras tres duros días que debieron parecerle siglos.

Fawziya tenía edad para jugar con las muñecas que nunca tuvo, por pobre, y el destino no le dejó ni siquiera jugar con su primer muñeco, un bebé de carne y hueso. Fawziya, casada a la fuerza con un hombre de veinticuatro años para cumplir con la sharia o ley islámica -y también para ganar dinero gracias a lo que cobran los padres tras entregar a sus hijas-, tenía sólo doce años. Doce años y un fin horrendo de parto de tres días. Descansa en paz, niña Fawziya.

domingo, 13 de septiembre de 2009

Probando, probando...

Hola, amigos. Como pueden ver, estoy probando una nueva plantilla. Quería darle un nuevo aire a mis Cerezas y Guindas, y he elegido esta que ahora ven.

Creo que es bonita y sobre todo me gustan los colores porque tienen relación con estas frutitas que me acompañan desde hace más de dos años. Pero ¡ay! sigue habiendo unos fallos y tengo que contactar con la chica del blog donde recogí la sugerencia de cambiar de plantilla, ReCurSOS para tu blog, para que me eche una mano y me diga cómo puedo solventarlo. Se trata de la barra lateral, que queda muy debajo, y el enlace de las entradas antiguas, demasiado arriba. Además, la foto final del niño con las burbujas, también se me descuadra. En fin, que tengo que seguir investigando porque lo que no es normal que me diera error los últimos días en la plantilla antigua y ahora me esté dando en este, ¿verdad?

Amigos devoradores de guindas, seguiremos informando. Y, por favor, me encantaría que dieran su opinión: si les gustan o no los colores, si les fatiga o no el leer con este color de fondo (saber esto es algo muy importante para mí), etc.

No estoy todavía convencida al cien por cien... Si veo que no funciona, pues nada, vuelvo al antiguo marrón y vainilla de toda la vida...

PD: No, el fondo escogido no es este negro que ven ahora. Es que estoy haciendo unas pruebas y de momento lo estoy dejando así. A ver si ya lo soluciono todo y puedo poner la nueva plantilla que he elegido...

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