lunes, 2 de noviembre de 2009

Hasta siempre, ¡Padrino, Búfalo!






Hoy, 2 de noviembre, día de los Fieles Difuntos, nos ha dejado uno de los más grandes cómicos surgidos en España. A los 87 años de edad, ya  muy viejecito, se ha ido para siempre José Luis López Vázquez.

El que fuera entrañable padrino pastelero -"¡Padrino, Búfalo!"- en  La gran familia (Fernando Palacios, 1962) y sus secuelas, e inolvidable Adela Castro/Juan en Mi querida señorita (Jaime de Armiñán, 1972), nos dejó un legado riquísimo de variados personajes en películas imprescindibles del cine español. El pisito, Plácido, El cochecito, Atraco a las tres, El bosque del lobo, Mi prima Angélica, Peppermint Frappé, La escopeta nacional, Patrimonio Nacional, La colmena, y otras más livianas pero igualmente recordadas, como Sor Citröen, No es bueno que el hombre esté solo, o El turismo es un gran invento, fueron películas en las que José Luis hacía un despliegue riquísimo de todo un mosaico de personajes inolvidables. Ya en el último tramo de su carrera, pudimos verle en producciones como Esquilache, Luna de Avellaneda o ¿Y tú quien eres?, la que ha sido su última aparición en el cine. Fue admirable su transición de papeles cómicos a otros mucho más dramáticos y trascendentes.

Si en la gran pantalla su carrera fue muy prolífica, no lo fue menos en el ámbito teatral. Actuó en grandes obras, como La dama boba, Equus, La muerte de un viajante, Crimen y castigo,  Historia de una escalera, Don Juan Tenorio o Tres hombres y un destino, regalando a los espectadores su arte en el difícil día a día de dos funciones por jornada.

Un papel que le venía al pelo, ya en televisión, fue el que tenía en Este señor de negro (Antonio Mercero, 1975), una serie de 13 capítulos en los que encarnaba a Sixto Zabaneta, además de intevenir en otras obras, como Los ladrones van a la oficina, así como en anuncios publicitarios.

Pero si me he dejado un papel aposta para el final, no podía ser otro que el que interpretó  para la televisión en La Cabina (Antonio Mercero, 1972), una de mis películas (en realidad mediometraje) favoritas, en las que un ciudadano normal y corriente, de los tantos millones que día a día caminamos por nuestras ciudades, queda atrapado sin remedio en una cabina, y no tiene escapatoria ante un destino horrible y oscuro. Evidentemente, la fábula sobre la sociedad española de aquella época, oprimida por el régimen franquista, ya en sus últimos coletazos, es extraordinaria. Y José Luis realizó aquí -pienso yo- uno de los más grandes papeles de su vida. Afortunadamente, la censura que en esos momentos estaba más pendiente de escotes y muslos que de otra cosa, dio vía libre a su pase por televisión, y los españolitos de entonces pudieron disfrutar de una magnífica historia en clave surrealista que aún hoy, con el paso de los años, no ha perdido nada de actualidad. A mí me encanta.









José Luis López Vázquez obtuvo, entre otros premios, el Goya de Honor de la Academia de Cine Español,  tres Fotogramas de Plata, uno de ellos por toda una vida dedicada a la interpretación, varios premios del Círculo de Escritores Cinematográficos, la Medalla de Oro al mérito en las Bellas Artes, el Premio Nacional de Teatro, o el Premio Unión de Actores a Toda una Vida. Una mínima muestra de los múltiples reconocimientos que se le hicieron y que coronaban una carrera prolífica, interesante y realmente impresionante por abarcar más de cuarenta años.

Con este sencillo homenaje quería despedirme hoy, día de los Fieles Difuntos, de un hombre que aunque no empezó como actor, sino como figurinista y ayudante de dirección, posteriormente lo dio todo por su pasión, interpretar, y al que me apetecía hoy ponerle el Don por delante de su nombre porque sin duda, se lo merece. Por habernos hecho disfrutar tanto, fuera cual fuese el palo que tocara, descanse en paz, Don José Luis López Vázquez.


2 mordiscos a esta cereza:

Noray dijo...

Sin lugar a dudas, uno de los más grandes actores españoles. Entre su filmografía, dos joyas del cine español: El Cochecito de Marco Ferreri, El Verdugo de Berlanga, Pippermint Frappé de Carlos Saura, Mi querida señorita de Armiñán, La Colmena de Camus y La Cabina de Antonio Mercero.
La verdad es que todo lo que hizo lo realizó con la maestría y la humildad de los grandes. Lástima que naciera en este país, tan cicatero a la hora de reconocer y engrandecer en vida a quien lo ha dado todo por la cultura. Se ha ido un actor de la categoría de Jack Lemmon, Walter Matthau o de Marcello Mastroianni.

Hasta siempre

Un abrazo

Guinda de Plata dijo...

Gracias por acompañarme siempre, querido maestro de poetas, querido Noray.

Este gran actor se merecía mi pequeño homenaje. Ahora se encargarán de sacar, cómo no y desgraciadamente, más y más trapos sucios. De momento, su ex mujer Flor Aguilar, madre de sus gemelas Cayetana y Camino, mañana acude a un plató para ser entrevistada. ¡País! que diría Forges.

Besos,

B.

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