miércoles, 3 de septiembre de 2008




Bajo el hueco de tu brazo,
escondo mi cara.
Y, latiendo en mi pecho,
el corazón se desborda.

Imagino y sueño...

Me gustaría formar parte de ti
y que me tuvieras dentro,
muy dentro,
tan dentro
que no te dieras ni cuenta,
que fuera sólo una célula más de ti
y fuera imperceptible,
casi, casi, invisible,
vana y no tangible,
que no fuera yo.
(Y pienso entonces:)
No me importaría desaparecer así,
sólo por estar en ti.
Del todo invisible,
vana y no tangible,
sólo por estar en ti.
Sólo por estar en ti.

lunes, 1 de septiembre de 2008





Sí, a mí me da mucho apuro recibir un premio (y ya van dos) porque, lo digo con la mano en el corazón, no creo que me lo merezca. Ahora ha sido la buena de Candela la que me ha premiado. Y yo... ¿qué quieren que les diga? Escribo porque adoro hacerlo, porque es una necesidad vital, porque me asaltan las ideas y las frases y las palabras como un torbellino y tengo que transformarlas en algo sólido desde la punta de mis dedos. No escribo para que me halaguen, aunque como es lógico me hace ilusión que me lean, que participen con sus comentarios y, por supuesto, también me gusta que me critiquen tanto para lo bueno como para lo malo.

Y me da mucho, muchísimo apuro porque, al recibir este premio, también tengo que premiar otros siete blogs amigos. Siempre decimos las madres cuando le dan a elegir el hijo predilecto: "¿Qué dedo te han de cortar que no te duela?" Pues algo parecido me pasa a mí. Porque hay muchos más de siete blogs que considero merecedores del premio, porque no quiero que nadie se moleste si no lo nombro, porque me gustaría premiar a todos, ya que bastante esfuerzo es mantener día a día un blog. ¿Cuál nombro? ¿El de Ybris, los del Dr. Krapp, de los que no tengo palabras? ¿Esas explosiones de sensibilidad y hermosura que son los de Fermín Gámez, los de Neander, el de Orquesta Pelota? ¿Los bellísimos de Auxi, los tuyos, Candela, que me traen tantos recuerdos? ¿El de Mami, el del Lobito, el de Fauviña, el de Carome, que tanto me hacen disfrutar? ¿Y dónde dejo a mi Lunática y a mi Mónica que me visitan desde Chile, a mi Teresa con su precioso y sutil erotismo, a mi Javier Lunaro, que sé que siempre está ahí? ¿Dónde el del lúcido Dr. Vitamorte, los sensibles y hermosos de Noray, , el de Alma Cándida y el de Luis Antonio, que siempre me hacen reflexionar, el de la maravillosa poesía de Rocío, a la que admiro incondicionalmente? ¿Y el de Luna en su desván, el de mi Corsario sin patente, piratilla de mil mares, o el de Abril con sus historias mágicas?¿Y el de mi Ana, que sigue volando en círculos extraordinarios, o la musicalidad de Lola? ¿Y tantos y tantos que no puedo nombrar y a los que me encanta entrar tantas noches, aunque por falta de tiempo no pueda dejar ni un saludo?

Acepto tu premio, por supuesto, Candela, pero no puedo, sencillamente no puedo nombrar a "los siete magníficos" porque hay muchos más que premiaría y no quiero dejar a nadie en el aire. Leerles cada día o en el ratito que puedo supone para mí, eso sí, el mejor de los premios. Es como guarecerme un día de lluvia debajo de un paraguas multicolor.

Gracias a ti y gracias a todos por vuestros magníficos blogs. Gracias por dejarme un huequecito bajo ese paraguas maravilloso y especial.






September song






Para el Dr. Krapp, por lo mucho que sé que le gustan septiembre... y Sarah Vaughan.

Para que todos tengamos una feliz vuelta a la rutina.



Mientras se arreglaba frente al espejo, le vinieron a la memoria viejos conocidos: el olor a goma de nata, el chasquido del mechero de su padre que encendía un pitillo más mientras la esperaba para llevarla al colegio, la embriagadora fragancia de las rosas del jardín, la cara de su nuevo vecinito con el que había hecho tan buenas migas, el sabor a bizcocho de manzana que hacía su madre... También recordó los primeros pasos en el instituto, el desequilibrio encaramada en los tacones de vértigo, la música de moda que sonaba en su radiocasette, los pósters que regalaban las revistas para adolescentes. No le resultó extraño recordar los paseos vespertinos por la playa, cuando los bañistas tardíos iban dando paso a aquellos que querían recorrer la orilla con los pantalones arremangados y los zapatos en la mano. Las gaviotas recolectando los últimos restos, los chiringuitos con cuatro gatos apurando las últimas tardes veraniegas antes de desmontarse hasta el año siguiente, la noche echándose encima cada vez más aprisa.

Mientras se arreglaba frente al espejo, le apeteció poner un poco de música que le acompañara en esa primera tarde de un nuevo mes. Un mes que daba la bienvenida a un nuevo año, mucho más incluso que enero. Porque todo empezaba de nuevo, porque el oro dorado sustituiría pronto al verde radiante en las hojas de los árboles del parque, porque los niños se recogerían antes de la calle, porque comenzarían a repetirse las caras cansinas en los autobuses a primera mañana... y el ciclo comenzaría de nuevo.

September song. No podía elegir una mejor. Terminó de arreglarse, volvió a evocar el olor a goma de nata y el sabor del bizcocho de manzana de mamá, y, decidida a llevarse esa sonrisa a la calle, antes de salir apagó el equipo de música con un punto de nostalgia.

sábado, 30 de agosto de 2008


A esa flor llamada Laura.




Entre las azaleas y las peonías,

eres parte del jardín de mis sueños.

La hiedra verde que cruza mi pecho,

las ramitas tiernas de algarabía.


Te respiro y huelo hierba,

te acaricio y me estremezco.

Eres césped, antes suelo,

y, de amarillo miel, gerbera.


Y eres, entre los geranios y las rosas,

y el seto grande de fresco romero,

la flor malva que llevo muy dentro,

la flor dulce, tierna y preciosa.


lunes, 25 de agosto de 2008

La carne de gallina




Y el veinte de agosto se me paró el corazón...



El primer beso que se dieron como matrimonio dentro de un avión. (Se habían casado cuatro días antes.) La piel de bebé tierna, fragante, con ese olor a Nenuco como sólo huelen los bebés. La sonrisa nerviosa de la familia que volaba por vez primera. La alegría del sacerdote que una vez estuvo destinado en Cádiz -el padre Claudio-, y que, tras casi tres años en Camerún, visitaría a su familia. El comandante que siempre, minutos antes de cada despegue, pensaba en sus tres hijas. La mujer que aprobó -¡por fin!- las oposiciones para profesora de peluquería y apretó con fuerza las manos de su marido y su hija antes de volar a su nuevo destino. La música de Amy Winehouse que sonaría en algún Ipod. Las ilusiones de Dara, futura campeona de natación, y el orgullo que sentían sus dos hermanas y sus padres. (Los cinco ya no están aquí.) La nula atención que se le prestaría a Toni, azafata que milagrosamente salvó la vida, cuando ofrecía las instrucciones de salvamento. La madre de Clara que, porque ésta le pidió por favor que la acompañara para no viajar sola, decidió comprar un billete a última hora. Le tocó en un asiento muy alejado de su hija. (Clara falleció. La madre sobrevivió. No era aún su día.) La inquietud por llegar -ya- al destino de vacaciones. La tristeza por haber terminado -ya- las vacaciones. Los ojos negros del guapo auxiliar de vuelo que ya no encandilaría más al resto de compañeras. El osito de peluche que probablemente se quemaría junto con las ilusiones de ciento cincuenta y cuatro pasajeros. La madre que dio dos veces la vida por su hija: cuando la parió y cuando le pidió al bombero que la rescatara antes que a ella, sintiendo ya a su alrededor la llamada macabra de la muerte. El gorjeo sosegado de Pedro Javier, de tres meses. La ilusión contenida de su mamá, Zenaida -diecinueve años-, y Javier, su papá -veintitrés-. La mirada maravillada de la hermana menor de Javier, descubriendo una incipiente sonrisa en la carita de su sobrino. Los cuatro fallecieron.

Esas son las cosas que me han puesto la carne de gallina. Las que, por encima de fotos espantosas de heridos calcinados, miembros amputados o familiares derrotados sobre el suelo, deberían ponernos la carne de gallina a todos. No hacen falta esas fotos porque, por desgracia, nos las hemos imaginado de forma vívida, emborronando los últimos días de agosto con una terrible sombra de congoja y desesperanza.

lunes, 18 de agosto de 2008



¡¡BRAVO, RAFA, ERES GRANDE!!
: -))))))))))))))))

sábado, 16 de agosto de 2008




Todos los que me conocen saben de mi admiración por la "Ambición Rubia": me ENCANTA Madonna desde que salió su primer disco en 1982. Tengo sus vinilos, sus discos en cd's, temas bajados de internet, en mp3, sus conciertos grabados, cintas oficiales con todos sus videoclips...

Hoy Madonna Louise Verónica Ciccone Fortin cumple cincuenta espléndidos años (alimentados a base de dieta macrobiótica, rutinas de musculación exageradas y botox para parar un tren), y quería desearle desde aquí muchas, muchísimas felicidades y que siga haciéndonos soñar a sus admiradores como hasta ahora.

Madonna, feliz cumple. Nos vemos el 16 de septiembre en Sevilla. :-)))))))))))))))))




jueves, 14 de agosto de 2008








¡¡¡ESE NADAL, ESA BOMBA NAVARRO, VAMOS, VAMOSSSSSS!!! ( 3.07 madrugada :-))))))


miércoles, 13 de agosto de 2008




Con compás y escuadra
y milimétrica precisión,
haces tuyo, como un juego,
el mapa de mi corazón.

Lo abordas sin reservas,
sin darme tiempo a reaccionar;
batalla que sabes cierta,
yo dejándome ganar.

Y en este mapa que trazas
en la maraña gris del corazón,
marcas puntos y objetivos
virando a rojo su color.



lunes, 11 de agosto de 2008

Así no, Maribel Moreno






Inconsciencia. Irresponsabilidad. Descaro. Arrogancia. Prepotencia. Mentira. Según todos los indicios... Trampuchería a secas.

Así no, Maribel Moreno. Así no. Y te voy a explicar por qué.

Porque ese no es el espíritu de los Juegos Olímpicos.

Porque enmierdas el noble deporte del ciclismo como han hecho, por desgracia, otros antes que tú.

Porque te has escudado para sobrellevar tu mentira en un terrible ataque de ansiedad, preocupando a todos los de tu entorno, y ocasionando un enorme gasto.

Porque has ocupado el puesto de otra chica sana y deportista de verdad que sí se merecía viajar a Pekín.

Porque los sanos y valientes son los que pagan el pato y caen justos por pecadores, entrando en el mismo saco de los tramposos -a falta del segundo control- como tú.

Porque a los que nos gusta el deporte y disfrutar con los triunfos y sufrir con los fracasos, nos sentimos enormemente defraudados cuando ocurren casos como el tuyo.

Y mientras no se demuestre lo contrario... así no, Maribel Moreno. Así no.

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